lunes, 27 de junio de 2011

~ Capítulo 27;

Bueno pequeños duendecillos del bosque, here me encontráis again. :3
Capítulo 27 muy, muy largo. Por lo menos para lo que os tengo acostumbradas.
Deciros que últimamente y en lo que resta de verano tendré algo de tiempo libre,
y escritos ya tengo hasta el 32 incluído, además con la mirada a buscar un final chachi.
Pero que aún queda, eh. xD
Os dejo ya. Quiero comentarios y tal. :3
Love you all. <3
___________________________

     Llegamos a casa. No habíamos hablado nada durante el trayecto y no me gustaba nada esa situación. Nos paramos en la puerta y me giré para estar de cara a él.
Dougie: Bueno... Ve tú a hablar con Inés y yo a mi casa a hablar con Danny... -dijo casi sin mirarme.
Carla: Dougie... ¿Qué pasa? -como contestación decidió mirar el suelo.- Doug... -insistí.- Dougie, mírame.- al fin lo hizo.- Tú también no, por favor... -le pedí.
     Sí Dougie también me daba de lado en un momento como ese me terminaría por deprimirme del todo.
Dougie: Carla, no te estoy haciendo nada. Es más, si estoy aquí es para ayudarte. -sonaba seco, mucho.
Carla: Sabes que tengo razón...
Dougie: ¿Y qué quieres que te diga? ¿Qué me jodió que te acostases con Jones? -preguntó elevando la voz.- Pues sí, me jodió. Y mucho. –se giró dándome la espalda y respirando hondo, bajando esos humos que le habían dado.
Carla: Dougie… -le volví a llamar casi en un susurro. Alargué mis brazos y le rodee con ellos por la espalda. – Por favor… Sabes que no hubiera pasado si un hubiésemos bebido. –se giró y me miró. Seguidamente apoyé mi frente en la suya.- No hubiera ocurrido, ¿me oyes?
    No me contestó, solo se limitó a sostenerme la mirada. No lo pensé más y más como un movimiento intuitivo junté nuestros labios. Nada, solo ese simple roce me puso los pelos de punta. Sé que no era la primera vez, pero sí quizás la primera que lo sentía en serio. Pocos segundo duró, pero los suficientes para que se me dibujase una estúpida sonrisa en la cara. Dougie me volvía a mirar, ahora más satisfecho, incluso se relamía los labios.
Carla: ¿Qué? –pregunté riendo.
Dougie: Nada, nada. –Se excusó.- ¿Y si…?
     Sin terminar la pregunta hizo un gesto que me señalaba a mí y a él repetidas veces. Reí de nuevo sin entender.
Dougie: Ya sabes… -abría mucho los ojos y sonreía.
Carla: -entrecerré los ojos.- Errm… Sí… Claro… -dije fingiendo que lo entendía.
Dougie: Eres un poco tonta, ¿no? –soltó una carcajada.
    Fui a contestar, pero me volvió a besar. Más intensamente. Esta vez fue más profundo que un simple roce. Al separarse arqueó las cejas.
Carla: Aaah… Era eso… -dije entendiendo. Me volví a ganar una carcajada por su parte.- Será mejor que me vaya ya. Tenemos cosas que hacer, ¿recuerdas?
    Se le borró la sonrisa de la cara y fue como un ‘Sí, lo recuerdo.’ Miré hacia la parte de arriba de la casa. Desde ahí se veía la ventana del cuarto de Inés. Imaginé que estaría escuchando música o con la guitarra. Volví la cara a Dougie.
Dougie: Si necesitas algo… Estoy ahí, ¿vale? –dijo moviendo ligeramente su cabeza a su casa.
    De nuevo acerqué mis manos a su suave pelo y lo atraje a mí. Un último beso antes de que cada uno se fuera a su respectiva casa.
     Entré en casa, ya no sé si pensando en Dougie o en lo que iba a decirle a Inés. La casa estaba demasiado silenciosa para lo que era normalmente. Me había imaginado a Noelia jugando a la consola, pero el salón estaba totalmente solitario. Subí arriba y el silencio seguía reinando. Noe no debía de estar en casa, porque si no eso no era normal. Fui directamente al cuarto de Inés. Toqué a la puerta varias veces y abrí sin ni siquiera esperar respuesta. Sin saber muy porqué, me había puesto algo nerviosa de repente. Era Inés y no era la primera vez que habíamos tenido nuestras pequeñas guerras. Me la encontré sentada en la cama. Jugaba con una de sus pulseras.
Carla: Inés, ¿puedo…?
    Me sonrió tímidamente y fue algo que no me esperaba para nada. Aun así, esa sonrisa tan preciosa que ella tenía me calmó por completo, como por arte de magia. Pasé más tranquila y me senté con ella en la cama.
Inés: Hacéis b-buena pareja. –empezó ella hablando.
Carla: ¿Cómo? –pregunté sin entender. Desde luego, ese no era mí día de pillar las cosas a la primera.
Inés: Doug y tú.
Carla: Pero… ¿tú cómo…? –Me señaló la ventana.- Aaah. –nos había estado viendo desde su ventana. – Bueno, yo venía porque…
Inés: Se a lo q-que venías. –Manía de no dejarme terminar de hablar.- Y no t-te preocupes. –me volvió a sonreír.
     Esto había sido demasiado fácil. Tenía que haber trampa por algún lado.
Inés: Carla. –Me llamó sacándome de mis pensamientos.- Va e-en serio. Tú nunca b-bebes y al hac-cerlo es normal que… bueno, hicieras c-cosas sin ser m-muy consciente.
Carla: -reí levemente.- Gracias a Dios, pensé que no me ibas a perdonar, y… Dios, no sé… -nos sonreímos y ella se acercó a mí a abrazarme. –Lo siento de todas formas.
     Al separarnos vi que se había emocionado.
Carla: Cariño.... –le dije secando sus lágrimas.
Inés: No p-pasa nada. –dijo mientras sonreía y negaba con la cabeza.- Es que… -se encogió de hombros.- Te q-quiero mucho, Carla.
Carla: Tonta, no llores por eso. – le volví a abrazar. –Yo también te quiero, pequeñaja.
     Cuando se separó, de nuevo nos miramos. No dijimos nada y sonreímos. Y esas eran las situaciones que más me gustaban, las que no hacen falta hablar porque se dice todo con la mirada.
Carla: Por cierto ¿sabes dónde está Noe? –se encogió de hombros. Nos quedamos pensando unos segundos.- Jack. –dijimos a la vez.  Soltamos una carcajada juntas.
POV DOUGIE
     Había besado a Carla, y había sido genial. Me empezada a preocupar lo que sentía verdaderamente por ella. Todas las mariconadas que pasaban por mi cabeza se esfumaron nada más entrar en casa. Mi visión era Danny tumbado en el salón haciendo… nada, y Tom y Gio en la cocina. Ignoré a los tortolitos y fui directo a Jones.
Dougie: ¿Qué, te lo pasaste bien anoche, eh cabrón?
     Me miró, de arriba abajo, no me dijo nada, y volvió su vista al infinito.
Dougie: ¿Hola? Te estoy hablando a ti, idiota.
Danny: Déjame en paz, ¿quieres?
Dougie: Tío, ¿de qué vas?
Danny: Olvídame, en serio. No estoy para tonterías.
Dougie: ¿¡Hacer a Carla que beba y follártela es una tontería!? –grité lleno de furia.
     Danny se levantó ante tal grito y se pudo cara a cara conmigo, incluso nuestras frentes llegaban a tocarse.
Danny: Que me dejes en paz. Que estoy hasta los cojones de que me digas que está bien o que está mal. Que no eres mi puto padre. Que hago lo que me sale de ahí y que si me equivoco, no te preocupes que toda la mierda ya me la comeré yo, como lo hice anoche.
     Habló demasiado tranquilo para el mensaje que me estaba transmitiendo. No elevó la voz ni nada, pero esas palabras me jodieron. En ese momento Gio entró en el salón. Ni nos dimos cuenta hasta que habló.
Gio: Chicos, ¿qué hacéis? –preguntó extrañada.
Danny: Nada. –contestó rápidamente a la vez que me dio un ligero empujón, que apenas se percibió y que me alejó de él.
Gio: Hmmm… Bueno, ¿queréis merendar? La tarta tiene muy buena pinta. –dijo feliz. Eso era algo que siempre me había gustado de ella. Siempre despedía felicidad por donde quiera que fuese. Era muy reconfortante.
Danny: Yo no. Me voy a dar una vuelta. Que os aproveche.
     Sin esperar respuesta salió del salón y fue hacia la puerta, cogió su chaqueta y se fue.
Gio: ¿Estáis bien?
     Ni siquiera escuché a Gio. Esa reacción me había dado demasiado coraje. Típica de Danny. Que hay problemas, Danny se pira. Odiaba que siempre se saliese con la suya. Molesto cogí su camino y también fui hacia la calle.
Gio: ¡Doug!
Dougie: ¿Qué? –pregunté sin saber. Luego miré a Gio, que no entendía nada. –Ah sí. Perdona. – Fui de nuevo hacia donde ella estaba y le besé en la mejilla. Como una flecha fui de nuevo a la calle.
Gio: ¿Pero a éstos que les pasa?
Tom: ¿Gi? –dijo al entrar en el salón. Llevaba la tarta que habían hecho en las manos.- ¿Y Danny?
Gio: Pues… -se quedó pensativa en todo lo que había ocurrido.- Resulta que también estaba Doug aquí, pero no sé por qué se han ido ya los dos sin decir nada.
Tom. Bah, no te preocupes. Ya sabes como son. –Se puso a su lado.- Mira el lado bueno.- Tom siempre mirando el lado bueno.- Ahora estamos solos.
     Le sonrió y le dio un pequeño beso antes de llevar la tarta a la mesa.
     Fuera seguí a Danny. Cuando salí de casa le pillé antes de que se marchase y le perdiese de vista.
Dougie: Jones, espera. –le grité.
Danny: Poynter, eres un puto pesado. –dijo volviéndose.
Dougie: ¿Qué esperabas, que te dejase ir sin dar ni una jodida explicación?
Danny: -rió irónico.- ¿Explicaciones, a ti? –recalcó.
Dougie: Carla está muy mal.
Danny: Pues le daré explicaciones a ella, no a ti. –contestó rápido.
Dougie: No sé qué coño he hecho para que te portes así conmigo, de verdad.
Danny: ¿Te vas a poner a llorar? –preguntó en tono burlón.
Dougie: Vete a la puta mierda. Estoy a hasta las narices de ti y tu mierda de chulería.
Danny: ¿Y…?
Dougie: -me tuve que contener lo más grande para no soltarle una buena hostia ahí mismo.- Paso de hablar contigo. Lo único que te digo es que hables con Carla, porque ella no tiene culpa de que seas tan sumamente gilipollas. Y atrévete a tocarla otra vez, ¿estamos? 
Danny: Y el premio al superhéroe del año para... ‘UltraPoynter’.  Enhorabuena, chico. –dijo dándome unas cuantas palmaditas en la espalda.
     Y ahí sí que ya no pude más. Cogí mi puño lleno de furia y lo estampé en la mejilla de Danny. Perdió el equilibrio y casi cae al suelo, aunque al final no.
Danny: Estás loco.- dijo posando la yemas de sus dedos sobre su mejilla.
Dougie: Las mejores personas lo están.
Danny: Paso de seguir esta estúpida conversación, si es que se puede llamar así.
     Dio media vuelta y se largó. Esta vez no hice nada para impedírselo. Había pegado a Danny. Había pegado al que era mi mejor amigo, a mi hermano. Pero por otra parte, la rabia de como se había comportado seguía ahí y me daban ganas de ir tras él y darle una buena paliza. Seguía muy nervioso y no sabía qué hacer, ni dónde ir. En casa estaban Tom y Gi y no quería molestarles. Lo segundo que se me pasó por la cabeza fue Carla. Quería verla y estar con ella, pero en su casa estaba hablando con Inés y tampoco quería interrumpir. Pensé que dar un paseo y despejar mi mente sería lo mejor.

martes, 21 de junio de 2011

~ Capítulo 26;

Dougie: ¿Quieres un helado? -me preguntó.
Carla: Hmmm..-vacilé unos segundos.- Pues.. Mira, sí. De mora. Me encanta el helado de mora.
Dougie: Puuag.. Mora.. -dijo poniendo cara rara.
Carla: Idiota. -reí y le dí un leve golpe en el brazo. -A ver, ¿cuál le gusta al señorito?
Dougie: Cho-co-la-te. -contestó divertido.
Carla: Lo capto. No tienes por que hablarme como si fuera tonta. -dije sonando seca. Al ver la cara que se le quedó a Doug, solté una carcajada.
Dougie: Te ríes de mí.
Carla: ¿Yo? Qué va, qué va.. Anda, mira, una heladería. -exclamé señalando a la acera de enfrente.
     Cruzamos y pedimos los helados. Fuimos dando un paseo. La gente se volvía a mirarnos. Más bien las chicas. Algunas, llenas de rabia, se acercaban y hablan con Dougie, se tiraban fotos y literalmente se tiraban encima de él. Al principio era divertido. Luego me empezó a molestar. No el hecho de que se acercaran a Dougie, eso era normal. Cualquier fan lo haría. Pero la forma de indiferencia con la que se dirigían a mí, pues me jodía. Mi cara no debía ser de muchos amigos, porque hasta él se percató y nos escaqueamos como pudimos entre las callejuelas.
Dougie: ¿Y esa cara?
Carla: No sé, las niñas esas no me cayeron bien, simplemente. -comenté con algo de desprecio.
     Dougie sonrió de lado.
Dougie: Cambiemos de tema, por favor. -rió.
Carla: Eh, eh, eh. -le paré. - ¿Se puede saber de qué te ríes?
Dougie: ¿Qué? ¿Yo? Nada..
     Bufé girando la cara y cogiendo un paso más rápido, adelantándome a él.
Dougie: Pero tonta, no te enfades. Que no es nada. -dijo al estar detrás mía. Me paré y me dí la vuelta quedando delante de su cara.
Carla: No me he enfadado.. -sonrió negándo con la cabeza.
Dougie: ¿Entonces..?
Carla: Entonces.. ¿qué?
Dougie: Joder, vaya humos que tienes hoy. No se puede hacer una broma. ¿Es que no has dormido bien?
     Me quedé pensando durante unos segundos. Todo lo ocurrido la noche anterior pasó por mi cabeza en un recuerdo rápido.
Dougie: ¿Hola? -dijo pasando su mano por delante su mis ojos.
     Salí de mis pensamientos y le miré.
Carla: No.. No he dormido bien. -suspiré.- Y por mi culpa otras personas tampoco lo habrán hecho. -aparté la vista al suelo. Culpable era como me sentía ahora.
Dougie: ¡Hey! -posó las manos en mis hombros y movío su cara hasta ponera delante de la mía. - ¿Qué pasa?
Carla: Joder, Dougie, soy una imbécil. -me solté de él y andé hacia un banco, donde me senté.
Dougie: Ya. -rió. Se sento a mí lado.- ¿Pero por qué?
     Dudé unos segundos mientras le miraba.
Carla: Bueno.. Yo.. -suspiré.- Anoche.. Danny estuvo en casa, y bueno.. Ya sabes.. Y.. -un nudo se forma en mi garganta y me impidió seguir hablando.
Dougie: ¿Qué coño te ha hecho Danny? -gritó alterado a la vez que se levantaba del banco.
Carla: ¡Danny no ha hecho nada! -exclamé.- Fui yo. Bebimos y no tuvimos ningún control. Fue todo muy rápido. -dije negándo levemente la cabeza.- Pero eso no es lo que me preocupa. -bajé la mirada.
Dougie: Puto Danny. Te juro que..
Carla: Que te estoy diciendo que Danny no ha hecho nada. - le corté.- Calla y escucha, ¿vale?
     Dougie asintió resignado y volvió a sentarse en el banco.
Carla: Después de.. eso.. - Dougie se movió incómodo en el banco.- Inés volvió a casa, y.. bueno, se enfadó porque.. -me constaba hablar la vida.- yo le dije que tuviese cuidado con Danny, y claro.. ahora voy yo y.. joder.. -metapé la cara con las manos.
     Nos quedamos en silencio durante un momento. Estaba siendo una situación algo incómoda, pero ahora no pensaba en eso. Recordar como se habían puesto conmigo Danny e Inés la noche anterior me dolía demasiado.
Dougie: ¿Y Danny? -preguntó al fin.
Carla: Me mando practicamente a la mierda.
     Giré mi cara para mirarle, para buscar ayuda.
Dougie: Sé como te sientes.- empezó.- Aunque no te lo creas. -dijo ante mi cara de asombro.- Obviamente no me ha pasado lo mismo que a tí, pero eso de que todos te griten, te echen la culpa de algo, etcétera, pues.. sí.
Carla: Yo.. Dougie, no sé que hacer ahora.. No quiero estar así con ellos. Ni con Danny ni mucho menos con Inés.
      De nuevo se volvió a hacer el silencio. Dougie miraba el suelo, y yo.. Yo intentaba reprimir las lágrimas como podía.
Dougie: Hagámos una cosa. -empezó.- Volvamos a casa, hablas con Inés y yo lo hago con Danny. Os arregláis y todos felices. ¿Te parece?
     Me quedé observándolo. Estaba extraño. No sé, esa idea era buena, pero.. El tono, la forma con la que me lo había dicho era rara, era no propia de Dougie. Asentí pensativa aún y nos levantamos. No volvimos a hablar durante el camino de regreso a casa. Todo esto me estaba superando. ¿Primero Inés y Danny, y ahora Dougie, incluso después de haberle contado todo?



I'm baaaaaaaaaaaaaaaack. :3
Aish, aish, muchas gracias por la espera.
Como dije, sigo con esta historia. Terminé la otra, aunque nadie me comentó el final. e_e'
Esta si que quiero que me comenteis, eh. >.<

LOVE YOU ALL! <3

lunes, 30 de mayo de 2011

¡Extra, Extra!

LO SIENTO. T___T
Como estáis comprobando, esto no es ningún cap.
Os comento mi situación.
Estas últimas semanas he estado lo que es muuuuuy liada, no paro de hacer cosas y planear otras.
Llega dentro de una semana, LA SEMANA. Ésa en la que los conceptos de los libros de texto te salen por las orejas, los ojos se cierran por no haber dormido bien y los dolores de cabeza son infinitos e interminables. Os hablo de la semana de los exámenes finales.
Pues bien, resulta que, si no había bastante con lo atareada que he estado y no he podido escribir, no hace falta que os cuente lo atareada que voy a estar y, por tanto, no podré escribir. T____T
Pero keep calm. He aquí la solución.
Tengo ya escrita y terminada una pequeña historia. Que aunque no sea de McFly ni nada, os puede distraer. He creado un blog nuevo, por eso de no mezclarla con ésta.

http://keepmeclosekeepmehappy.blogspot.com/

So.. Siento las molestias. ¡Seguiré con éste en cuanto pueda, I swear!

LOVE, LOVE YOU ALL. <3

domingo, 15 de mayo de 2011

~ Capítulo 25;

Carla: Cállate, Danny. -le ordené.- Ahora no.
Danny: No, no me callo. -me cogió del brazo y tiró de mí hacía arriba.- ¿Qué quién no es bueno para quién? -me preguntó enfadado.
      Danny miraba como pocas veces lo había hecho. Veía fuego en sus ojos, porque estaba muy mosqueado. Por un momento tuve miedo de él. Lágrimas acudieron a mis ojos y salieron libres.
Carla: Danny... -sollocé.- Danny, me estás haciendo daño...
     Danny me soltó, como con miedo. Creo que ni él mismo sabía lo que acababa de hacer.
Danny: ¡Contéstame! -gritó.
Carla: Danny... Danny, yo... Por favor...
      Todo eso me estaba superando. Danny me estaba gritando. Antes me había gritado Inés. Odio que me griten. Me estaba agobiando y Danny no paraba de presionarme.
Danny: ¿Tan gilipollas te parezco?
Carla: Por favor.. Danny.. -litros de lágrimas salían de mis ojos.
Danny: ¡Qué hables claro, coño!
Carla: Joder, Danny, solo le dije que tuviera cuidado contigo. -grité. Juro que no sé de donde saqué fuerzas para hacerlo.
Danny: ¿Cuidado conmigo? -repitió incrédulo.- ¿Qué pasa? ¿Tienes miedo de que mate a alguien o algo por el estilo?
Carla: Danny, no es eso...
Danny: No, claro que no. Porque no tienes ni puta idea de como soy.
Carla: No vengas ahora con tonterías..
Danny: Tonterías.. -rió irónico.- Claro, tonterías. Es que aquí todo lo que dice Danny son tonterías, ¿verdad?
Carla: Todos... Todos sabemos como eres...
Danny: Un puto gillipollas que se lía con cualquiera que pasa por delante de sus ojos, ¿no?
     Entonces, subiendo las escaleras rápido, aparecieron Noelia y Jack. Estaban totalmente desconcertados.
Jack: ¿Qué coño estás haciendo, Danny? -preguntó mirándole de arriba a abajo. Anotemos que Danny solo llevaba unos bóxers.
Noelia: Se escuchan las voces desde abajo. -dijo angustiada.
Danny: Que estoy hasta las narices. -contestó a Jack, pero sin apartar su mirada de mí.- ¿Sabes qué? Que me largo.
     Danny entró en mi habitación, salió ya con el pantalón puesto y sus zapatillas.
Danny: Puedes quedarte con la camiseta. -dijo al pasar por mi lado.
     Fue camino de las escaleras, pero Jack le frenó poniéndole una mano en el pecho.
Jack: ¿Piensas irte así, sin decir nada más?
Danny: ¿Y qué más quieres que diga?
Jack: Empezar por pedirle perdón a Carla por haberle gritado no estaría mal.
Danny: Vete un rato a la mierda, Jack, eh. -Hizo el intento de poder seguir, pero no pudo.- ¡Jack, déjame! -gritó.
Jack: ¿No ves cómo está? -le preguntó al mismo tono.
     Aún seguía llorando silenciosamente. Noe vino y me abrazó, pero aquella situación no se borraba de mi mente tan facilmente. Los dos chicos me miraron. Yo aparté la mirada al suelo. Pocos segundos después oí como bajaba las escaleras. Danny se iba.
Jack: ¿Estás bien? -preguntó con voz dulce. Yo asentí. A pesar de que ellos sabían perfectamente como yo que estaba mintiendo.
Noelia: ¿Quieres que llame que llame a tu trabajo para decir que mañana no vas?
Carla: No, no. -tragué saliva porque tenía la garganta seca.- Da igual. Estoy bien y mañana iré al trabajo. No quiero que se enfaden. -pasé mis manos por debajo de mis ojos para limpiar las lágrimas.- Os dejo solos, me voy a la cama.
     Le dí un beso en la mejilla a cada uno y me metí en mi cuerto, cerrando la puerta a mis espaldas. Ellos querían intimidad de una forma u otra. En la habitación no había nada de luz, pero con mi mente bastaba para reproducir todo ese momento con Danny. En un estado normal, a Jones le petan mucho el culo y ya está. Pero no fue el caso. Luego lo de Inés. Y de nuevo Danny. Todo eso me superaba. Porque lo que yo hago no va con ninguna mala intención, pero a todos les parece mal. En impotencia se podía resumir. No quise darle más vueltas al tema y me metí en la cama. Aún llevaba la camiseta de Jones, pero ni si quiera me acordaba. Y después de mojar un poco más la almohada con lágrimas, conseguí dormirme.
      Noté como la mesita vibraba cerca mía. Abrí los ojos y ví el móvil vibrando y parpadenado. Paró, lo que confirmaba que era un mensaje. Alargué la mano y lo cogí. Efectivamente era un mensaje, ¿pero de Doguie?
'' ¿Qué tal? ¿Llegó Inés anoche bien? Danny vino tarde. Estába muy cabreado e iba sin camiseta. No quise preguntar. Hoy trabajas, ¿verdad? ¿Cuándo te veré entonces? Un beso. ''
      Vale, Poynter, echa el freno. Demasiadas preguntas en un sólo mensaje. Le respondí.
'' Salgo del trabajo a las 6 de la tarde. ¿Vienes y hablamos? ''
     Más rápido y mejor. Siempre me gustaron hablar las cosas a la cara y así te dejas de malentendidos. Dejé el móvil en la mesita de nuevo. Me volví a recostar en la cama, pero me fue imposible conciliar de nuevo el sueño. Terminé por por levantarme de una vez e ir al cuarto de baño. Una ducha rápida. Las puertas de las habitaciones de las chicas estaban cerrradas. Aún era temprano así que me tomé mi tiempo. Me vestí, me maquillé ligeramente y desayuné. Nada, sólo algo simple. Un café y una taza de cereales. Con la tontería de hacer las cosas a mi ritmo, llegó la hora de irme al trabajo. No me paré a escribir ninguna nota. Ellas se las apañarían solas.  Llegué al bar. La misma tarea de siempre. Por la mañana era aburridísimo. No entraban casi personas, por no decir nadie. Y a partir del mediodía, todo era un caos. Aunque lo peor, peor, peor de todo eran los turnos de noche. Asco de bar que solo atraía a borrachos. Realmente ese fue uno de los motivos por los que juré que nunca bebería.
...
     Era la 1687464654 vez que pasaba el trapo por la barra. Ni si quiera me podía distraer escuchando música, porque el viejo radiocassette estaba estropeado. Me disponía a contar las monedas de 1 céntimo que había en la caja cuando alguien se sentó silenciosamente en los taburetes de la barra.
***: Un zumo de naranja, por favor. -pidió una voz muy grave.
     ¿Un zumo de naraja? ¿Quién leñes va a un bar a pedir un zumo de naranja con esa voz? Dejé las monedas, cerré la caja registradora y cogí un trapo mientras me lo pasaba por las manos.
Carla: Zumo, lo que es zumo, sólo tenemos de piña. -miré al señor. No pude contenerme la risa y empecé a reir como una pava.- ¿Dougie? ¿Qué haces aquí?
     Dougie era el que se había sentado en la barra y ahora me miraba con una sonrisa inocente de niño pequeño.
Dougie: Me apetecía un zumo de naranja, ¿vale? -dijo ahora con su voz de siempre.- Pero me vale el de piña. 
Carla: Un zumito de piña marchando para el señorito. -reí, mientras me daba la vuelta y le prepara el zumo. -Ea, aquí tienes. ¿Contento?
Dougie: Chiiiii
Carla: Pues tómatelo rapidísimo que quiero salir de aquí cuanto antes.
Dougie: Bueno, bueno.. tranquila eh..
Carla: Va en serio, este sitio es horrible. - dije bajando la voz y apoyándome en la barra.
Dougie: ¿Por qué? -preguntó intrigado al mismo tono.
Carla: Aquí mi jefe se come todo le viene en gana. Ya sea bien un pincho que un cliente o una de sus empleadas.
     Dougie soltó una dulce carcajada. Me reí con él. Dougie se terminaba ya el zumo cuando Lily, mi compañera, entraba ya en el bar. No existía una tía más pasota que ella. Era genial y una de las mejores cosas del trabajo, por no decir la única. Cada semana llevaba el pelo de un color diferente, bien cortito y de punta. Con una chicle en la boca, los labios rojos rubí, uñas de leopardo y un escote pronunciado. Quitándose las gafas y colocándolas en el pelo, se acercó a nosotros.
Lily: Hola guapo. -dijo revolviéndole indiferentemente el pelo a Dougie. Luego se dirijió a mí. - Preciosa. -me sonrió.- ¿Está el cacho masa por ahí?
Carla: En la cocina, supongo. Ya sabes que le gusta picar un poco de allí y otro poco de allá..
Lily: Lo sé, cariño, lo sé. -suspiró.
     Lily se metió dentro de la barra, dejó sus cosas en su caja y se acercó de nuevo. Al percatarse de lo que bebía Dougie se rió.
Lily: Pero pequeño, ¿qué estás bebiendo? -Dougie sonrió avergonzado.- Ay, chica, ya no quedan hombres como los de antes.- Volvió a reir mientras organizada todo aquello a su manera.- Bueno, ¿qué? ¿Os vais a quedar aquí toda la tarde? Venga, iros. -me empujaba por la espalda hacia fuera de la barra.
Carla: Ya vamos, Lily, ya vamos. -reí mientras cogía Dougie del brazo y tiraba de él.
Lily: Pasároslo bien esta noche. ¡Y tú no seas muy bestia, que es muy poca cosa el muchacho!
     Reí negándo la cabeza y salimos de allí. volver a notar el aire fresco y limpio de Londres en la cara era una sensación que no me hartaría nunca de sentir.




Hola, hola, hola, duendecillos, hola, hola.
Pues bien, aquí me tenéis otra vez. (Más bien tenéis el capítulo e_e')
Siento haber tardado tanto, pero comprendedme: concierto y mi mente repartida en Disneyland, País de Nunca Jamás y Wonderland ¿si?
Pero en fin, es largo. Espero haber compensado y tal.
Quiero comentarios y ver que os está pareciendo la historia en sí.
O por lo menos saber quién me lee a parte de las que ya lo sé. ^-^

LOOOOOOOOOOVE YOU ALL! <3

lunes, 2 de mayo de 2011

~ Capitulo 24;

Carla: Cuantas pecas. –dije pasando mis dedos por encima de todas las de su pecho.
Danny: Las odio. –acariciaba mi pelo y mi espalda desnuda al mismo tiempo.
Carla: Porque eres así de raro. Que todo el mundo ama las pecas de Danny, pues Danny las odia.
Danny: ¿En serio piensas que soy raro? –dijo soltando una de sus carcajadas, que hizo mover mi cabeza a la vez que se movía su pecho debido a la risa.
Carla: No lo pienso, lo sé. –afirmé. – Dios, mi cabeza. -me quejé.
Danny: No estás acostumbrada a beber, ¿verdad?
Carla: Ya te dije que yo no bebo. Pero me obligaste. –cambié de posición, poniendo ahora mi cabeza en la almohada, mirándole.
Danny: ¡Eh, yo no te obligué a nada! Sólo que… -dijo sin acabar la frase.
Carla: Déjalo, Danny, da igual. –reí, mientras cerraba los ojos, e intentaba quedarme dormida. Lo estaba consiguiendo hasta que mi estómago hizo un ruido, pidiendo comida. –Oh… ¿Tienes hambre? –pregunté a Danny.
Danny: No. ¿Por?
Carla: ¿Es que no has escuchado eso?
Danny: ¿El qué? –de nuevo, volvió a sonar, en el momento oportuno. – Ah, vale. Jajajaja
Carla: -me destapé, y me incorporé en la cama.- Voy a por algo. ¿Seguro que no quieres? –giré mi cabeza para ver que me respondía.
Danny: No, no. ¿Vas a bajar así?
Carla: ¿Así como? –pregunté mientras me ponía mis braguitas.
Danny: Jajajaja. Anda, ponte esto. –me lanzó, justo a la cara, su camiseta.
Carla: Gracias, eh. ¬¬ -me la supe.- Me queda enorme. Jajajajaja. –Me llegaba por debajo del culo.
Danny: Te queda sexy. –puso un brazo por detrás de su cabeza y la apoyó en él, mirándome más detenidamente.
     Le saqué la lengua y bajé abajo. No se escuchaba nada y la casa estaba a oscuras, sólo entraba algo de luz, por las ventanas principales, proveniente de las miles de lucecitas del centro de Londres. Con cuidado llegué hasta la cocina. Estaba buscando algo en la nevera cuando escuché unas llaves abrir la puerta de casa. Me asomé por la puerta de la cocina y miré a ver quién era. No lo supe hasta que no encendió la luz del comedor. Era Inés. La puerta estaba aún abierta. No me fijé demasiado, pero juraría que estaba Noe y Jack ahí, abrazados o lo que quisiera que estuviesen haciendo. Era Inés, y me había olvidado por completo de ella en toda la noche. En aquel momento me sentí súper mal. Mi corazón se rompió en pedacitos chicos, que se esparcieron por todo el suelo. Cuando me vió me me quedó mirando, seria.
Carla: ¡Inés! –dije con emoción, yendo hacia ella. Fui a abrazarla, pero dio un paso atrás, evitándome.
Inés: ¿Qué haces así v-vestida? –preguntó en un tono seco. Muy seco. Tanto que pasaron unos segundos hasta que me centré directamente en la pregunta.
     Cuando lo hice, mi miré a mi misma, empezando desde abajo. Sólo llevaba unos calcetines de rayas de colores rosas y grises, la camiseta de Danny, a modo de vestido muy cortito, y mi pelo no debía de estar muy ordenado.
Carla: Esto… Yo… -balbuceé.
Inés: Esa c-camiseta es d-de Danny…
Carla: Inés… No…
Inés: Di-dime que no es lo q-que estoy pensan-do. ¡Carla, Di-dime que no es lo q-que estoy pensan-do! –gritó.
Carla: Inés, por Dios, tranquilízate… -dije en el tono más pasivo que pude.
     Ella no me hizo caso. Se me quedó mirando durante unos segundos, esperando que le dijera que no, que no era lo que ella estaba pensando y vi como en sus ojos nacían algunas lágrimas. Ella quería contenerlas  y mordía su labio inferior. De repente echó a correr escaleras arriba. Yo la seguí, porque sabía a dónde iba. Se paró enfrente de mi habitación y vio a Danny. Entonces sí que no pudo contener sus lágrimas por mucho tiempo más. Porque esa imagen valía más que cualquier cosa que le pudiese decir.
Danny: ¡Inés! –exclamó sobresaltado al verla.
Inés: ¡Te odio! -dijo mirándome.- ¡Os odio! –esta vez mirando a Danny.
     Giró su cuerpo y empezó a irse de allí, pero le agarré del brazo.
Carla: Inés, espera. No tienes ni idea de lo que ha pasado.
Inés: ¿!Cómo puedes decirme eso!? ¡Puedo ser tonta, pero no tanto! –gritó enfadada. Al hablar tan rápido, a penas se distinguía su tartamudeo.
Carla: Inés… -empecé, pero me cortó.
Inés: Inés nada. ¿Para eso me dices que no es bueno para mi? ¿Para tener vía libre y follar con él tranquilamente? –gritaba y sus lágrimas caían sin cesar.- ¡Suéltame, Carla!
Carla: ¡Inés, eso no es verdad!
Inés: ¡Qué me sueltes! –dio un gran tirón de su  brazo y se fue a su cuarto directa, dando un portazo.
Carla: Dios… -susurré, mientras , me agachaba y me sentaba en el suelo, pasándome las manos por la cara.
Danny: ¿Qué cojones ha sido eso? ¿Por qué coño os habéis peleado? –dijo saliendo de la habitación.