LO SIENTO. T___T
Como estáis comprobando, esto no es ningún cap.
Os comento mi situación.
Estas últimas semanas he estado lo que es muuuuuy liada, no paro de hacer cosas y planear otras.
Llega dentro de una semana, LA SEMANA. Ésa en la que los conceptos de los libros de texto te salen por las orejas, los ojos se cierran por no haber dormido bien y los dolores de cabeza son infinitos e interminables. Os hablo de la semana de los exámenes finales.
Pues bien, resulta que, si no había bastante con lo atareada que he estado y no he podido escribir, no hace falta que os cuente lo atareada que voy a estar y, por tanto, no podré escribir. T____T
Pero keep calm. He aquí la solución.
Tengo ya escrita y terminada una pequeña historia. Que aunque no sea de McFly ni nada, os puede distraer. He creado un blog nuevo, por eso de no mezclarla con ésta.
http://keepmeclosekeepmehappy.blogspot.com/
So.. Siento las molestias. ¡Seguiré con éste en cuanto pueda, I swear!
LOVE, LOVE YOU ALL. <3
lunes, 30 de mayo de 2011
domingo, 15 de mayo de 2011
~ Capítulo 25;
Carla: Cállate, Danny. -le ordené.- Ahora no.
Danny: No, no me callo. -me cogió del brazo y tiró de mí hacía arriba.- ¿Qué quién no es bueno para quién? -me preguntó enfadado.
Danny miraba como pocas veces lo había hecho. Veía fuego en sus ojos, porque estaba muy mosqueado. Por un momento tuve miedo de él. Lágrimas acudieron a mis ojos y salieron libres.
Carla: Danny... -sollocé.- Danny, me estás haciendo daño...
Danny me soltó, como con miedo. Creo que ni él mismo sabía lo que acababa de hacer.
Danny: ¡Contéstame! -gritó.
Carla: Danny... Danny, yo... Por favor...
Todo eso me estaba superando. Danny me estaba gritando. Antes me había gritado Inés. Odio que me griten. Me estaba agobiando y Danny no paraba de presionarme.
Danny: ¿Tan gilipollas te parezco?
Carla: Por favor.. Danny.. -litros de lágrimas salían de mis ojos.
Danny: ¡Qué hables claro, coño!
Carla: Joder, Danny, solo le dije que tuviera cuidado contigo. -grité. Juro que no sé de donde saqué fuerzas para hacerlo.
Danny: ¿Cuidado conmigo? -repitió incrédulo.- ¿Qué pasa? ¿Tienes miedo de que mate a alguien o algo por el estilo?
Carla: Danny, no es eso...
Danny: No, claro que no. Porque no tienes ni puta idea de como soy.
Carla: No vengas ahora con tonterías..
Danny: Tonterías.. -rió irónico.- Claro, tonterías. Es que aquí todo lo que dice Danny son tonterías, ¿verdad?
Carla: Todos... Todos sabemos como eres...
Danny: Un puto gillipollas que se lía con cualquiera que pasa por delante de sus ojos, ¿no?
Entonces, subiendo las escaleras rápido, aparecieron Noelia y Jack. Estaban totalmente desconcertados.
Jack: ¿Qué coño estás haciendo, Danny? -preguntó mirándole de arriba a abajo. Anotemos que Danny solo llevaba unos bóxers.
Noelia: Se escuchan las voces desde abajo. -dijo angustiada.
Danny: Que estoy hasta las narices. -contestó a Jack, pero sin apartar su mirada de mí.- ¿Sabes qué? Que me largo.
Danny entró en mi habitación, salió ya con el pantalón puesto y sus zapatillas.
Danny: Puedes quedarte con la camiseta. -dijo al pasar por mi lado.
Fue camino de las escaleras, pero Jack le frenó poniéndole una mano en el pecho.
Jack: ¿Piensas irte así, sin decir nada más?
Danny: ¿Y qué más quieres que diga?
Jack: Empezar por pedirle perdón a Carla por haberle gritado no estaría mal.
Danny: Vete un rato a la mierda, Jack, eh. -Hizo el intento de poder seguir, pero no pudo.- ¡Jack, déjame! -gritó.
Jack: ¿No ves cómo está? -le preguntó al mismo tono.
Aún seguía llorando silenciosamente. Noe vino y me abrazó, pero aquella situación no se borraba de mi mente tan facilmente. Los dos chicos me miraron. Yo aparté la mirada al suelo. Pocos segundos después oí como bajaba las escaleras. Danny se iba.
Jack: ¿Estás bien? -preguntó con voz dulce. Yo asentí. A pesar de que ellos sabían perfectamente como yo que estaba mintiendo.
Noelia: ¿Quieres que llame que llame a tu trabajo para decir que mañana no vas?
Carla: No, no. -tragué saliva porque tenía la garganta seca.- Da igual. Estoy bien y mañana iré al trabajo. No quiero que se enfaden. -pasé mis manos por debajo de mis ojos para limpiar las lágrimas.- Os dejo solos, me voy a la cama.
Le dí un beso en la mejilla a cada uno y me metí en mi cuerto, cerrando la puerta a mis espaldas. Ellos querían intimidad de una forma u otra. En la habitación no había nada de luz, pero con mi mente bastaba para reproducir todo ese momento con Danny. En un estado normal, a Jones le petan mucho el culo y ya está. Pero no fue el caso. Luego lo de Inés. Y de nuevo Danny. Todo eso me superaba. Porque lo que yo hago no va con ninguna mala intención, pero a todos les parece mal. En impotencia se podía resumir. No quise darle más vueltas al tema y me metí en la cama. Aún llevaba la camiseta de Jones, pero ni si quiera me acordaba. Y después de mojar un poco más la almohada con lágrimas, conseguí dormirme.
Noté como la mesita vibraba cerca mía. Abrí los ojos y ví el móvil vibrando y parpadenado. Paró, lo que confirmaba que era un mensaje. Alargué la mano y lo cogí. Efectivamente era un mensaje, ¿pero de Doguie?
'' ¿Qué tal? ¿Llegó Inés anoche bien? Danny vino tarde. Estába muy cabreado e iba sin camiseta. No quise preguntar. Hoy trabajas, ¿verdad? ¿Cuándo te veré entonces? Un beso. ''
Vale, Poynter, echa el freno. Demasiadas preguntas en un sólo mensaje. Le respondí.
'' Salgo del trabajo a las 6 de la tarde. ¿Vienes y hablamos? ''
Más rápido y mejor. Siempre me gustaron hablar las cosas a la cara y así te dejas de malentendidos. Dejé el móvil en la mesita de nuevo. Me volví a recostar en la cama, pero me fue imposible conciliar de nuevo el sueño. Terminé por por levantarme de una vez e ir al cuarto de baño. Una ducha rápida. Las puertas de las habitaciones de las chicas estaban cerrradas. Aún era temprano así que me tomé mi tiempo. Me vestí, me maquillé ligeramente y desayuné. Nada, sólo algo simple. Un café y una taza de cereales. Con la tontería de hacer las cosas a mi ritmo, llegó la hora de irme al trabajo. No me paré a escribir ninguna nota. Ellas se las apañarían solas. Llegué al bar. La misma tarea de siempre. Por la mañana era aburridísimo. No entraban casi personas, por no decir nadie. Y a partir del mediodía, todo era un caos. Aunque lo peor, peor, peor de todo eran los turnos de noche. Asco de bar que solo atraía a borrachos. Realmente ese fue uno de los motivos por los que juré que nunca bebería.
...
Era la 1687464654 vez que pasaba el trapo por la barra. Ni si quiera me podía distraer escuchando música, porque el viejo radiocassette estaba estropeado. Me disponía a contar las monedas de 1 céntimo que había en la caja cuando alguien se sentó silenciosamente en los taburetes de la barra.
***: Un zumo de naranja, por favor. -pidió una voz muy grave.
¿Un zumo de naraja? ¿Quién leñes va a un bar a pedir un zumo de naranja con esa voz? Dejé las monedas, cerré la caja registradora y cogí un trapo mientras me lo pasaba por las manos.
Carla: Zumo, lo que es zumo, sólo tenemos de piña. -miré al señor. No pude contenerme la risa y empecé a reir como una pava.- ¿Dougie? ¿Qué haces aquí?
Dougie era el que se había sentado en la barra y ahora me miraba con una sonrisa inocente de niño pequeño.
Dougie: Me apetecía un zumo de naranja, ¿vale? -dijo ahora con su voz de siempre.- Pero me vale el de piña.
Carla: Un zumito de piña marchando para el señorito. -reí, mientras me daba la vuelta y le prepara el zumo. -Ea, aquí tienes. ¿Contento?
Dougie: Chiiiii
Carla: Pues tómatelo rapidísimo que quiero salir de aquí cuanto antes.
Dougie: Bueno, bueno.. tranquila eh..
Carla: Va en serio, este sitio es horrible. - dije bajando la voz y apoyándome en la barra.
Dougie: ¿Por qué? -preguntó intrigado al mismo tono.
Carla: Aquí mi jefe se come todo le viene en gana. Ya sea bien un pincho que un cliente o una de sus empleadas.
Dougie soltó una dulce carcajada. Me reí con él. Dougie se terminaba ya el zumo cuando Lily, mi compañera, entraba ya en el bar. No existía una tía más pasota que ella. Era genial y una de las mejores cosas del trabajo, por no decir la única. Cada semana llevaba el pelo de un color diferente, bien cortito y de punta. Con una chicle en la boca, los labios rojos rubí, uñas de leopardo y un escote pronunciado. Quitándose las gafas y colocándolas en el pelo, se acercó a nosotros.
Lily: Hola guapo. -dijo revolviéndole indiferentemente el pelo a Dougie. Luego se dirijió a mí. - Preciosa. -me sonrió.- ¿Está el cacho masa por ahí?
Carla: En la cocina, supongo. Ya sabes que le gusta picar un poco de allí y otro poco de allá..
Lily: Lo sé, cariño, lo sé. -suspiró.
Lily se metió dentro de la barra, dejó sus cosas en su caja y se acercó de nuevo. Al percatarse de lo que bebía Dougie se rió.
Lily: Pero pequeño, ¿qué estás bebiendo? -Dougie sonrió avergonzado.- Ay, chica, ya no quedan hombres como los de antes.- Volvió a reir mientras organizada todo aquello a su manera.- Bueno, ¿qué? ¿Os vais a quedar aquí toda la tarde? Venga, iros. -me empujaba por la espalda hacia fuera de la barra.
Carla: Ya vamos, Lily, ya vamos. -reí mientras cogía Dougie del brazo y tiraba de él.
Lily: Pasároslo bien esta noche. ¡Y tú no seas muy bestia, que es muy poca cosa el muchacho!
Reí negándo la cabeza y salimos de allí. volver a notar el aire fresco y limpio de Londres en la cara era una sensación que no me hartaría nunca de sentir.
Hola, hola, hola, duendecillos, hola, hola.
Pues bien, aquí me tenéis otra vez. (Más bien tenéis el capítulo e_e')
Siento haber tardado tanto, pero comprendedme: concierto y mi mente repartida en Disneyland, País de Nunca Jamás y Wonderland ¿si?
Pero en fin, es largo. Espero haber compensado y tal.
Quiero comentarios y ver que os está pareciendo la historia en sí.
O por lo menos saber quién me lee a parte de las que ya lo sé. ^-^
LOOOOOOOOOOVE YOU ALL! <3
lunes, 2 de mayo de 2011
~ Capitulo 24;
Carla: Cuantas pecas. –dije pasando mis dedos por encima de todas las de su pecho.
Danny: Las odio. –acariciaba mi pelo y mi espalda desnuda al mismo tiempo.
Carla: Porque eres así de raro. Que todo el mundo ama las pecas de Danny, pues Danny las odia.
Danny: ¿En serio piensas que soy raro? –dijo soltando una de sus carcajadas, que hizo mover mi cabeza a la vez que se movía su pecho debido a la risa.
Carla: No lo pienso, lo sé. –afirmé. – Dios, mi cabeza. -me quejé.
Danny: No estás acostumbrada a beber, ¿verdad?
Carla: Ya te dije que yo no bebo. Pero me obligaste. –cambié de posición, poniendo ahora mi cabeza en la almohada, mirándole.
Danny: ¡Eh, yo no te obligué a nada! Sólo que… -dijo sin acabar la frase.
Carla: Déjalo, Danny, da igual. –reí, mientras cerraba los ojos, e intentaba quedarme dormida. Lo estaba consiguiendo hasta que mi estómago hizo un ruido, pidiendo comida. –Oh… ¿Tienes hambre? –pregunté a Danny.
Danny: No. ¿Por?
Carla: ¿Es que no has escuchado eso?
Danny: ¿El qué? –de nuevo, volvió a sonar, en el momento oportuno. – Ah, vale. Jajajaja
Carla: -me destapé, y me incorporé en la cama.- Voy a por algo. ¿Seguro que no quieres? –giré mi cabeza para ver que me respondía.
Danny: No, no. ¿Vas a bajar así?
Carla: ¿Así como? –pregunté mientras me ponía mis braguitas.
Danny: Jajajaja. Anda, ponte esto. –me lanzó, justo a la cara, su camiseta.
Carla: Gracias, eh. ¬¬ -me la supe.- Me queda enorme. Jajajajaja. –Me llegaba por debajo del culo.
Danny: Te queda sexy. –puso un brazo por detrás de su cabeza y la apoyó en él, mirándome más detenidamente.
Le saqué la lengua y bajé abajo. No se escuchaba nada y la casa estaba a oscuras, sólo entraba algo de luz, por las ventanas principales, proveniente de las miles de lucecitas del centro de Londres. Con cuidado llegué hasta la cocina. Estaba buscando algo en la nevera cuando escuché unas llaves abrir la puerta de casa. Me asomé por la puerta de la cocina y miré a ver quién era. No lo supe hasta que no encendió la luz del comedor. Era Inés. La puerta estaba aún abierta. No me fijé demasiado, pero juraría que estaba Noe y Jack ahí, abrazados o lo que quisiera que estuviesen haciendo. Era Inés, y me había olvidado por completo de ella en toda la noche. En aquel momento me sentí súper mal. Mi corazón se rompió en pedacitos chicos, que se esparcieron por todo el suelo. Cuando me vió me me quedó mirando, seria.
Carla: ¡Inés! –dije con emoción, yendo hacia ella. Fui a abrazarla, pero dio un paso atrás, evitándome.
Inés: ¿Qué haces así v-vestida? –preguntó en un tono seco. Muy seco. Tanto que pasaron unos segundos hasta que me centré directamente en la pregunta.
Cuando lo hice, mi miré a mi misma, empezando desde abajo. Sólo llevaba unos calcetines de rayas de colores rosas y grises, la camiseta de Danny, a modo de vestido muy cortito, y mi pelo no debía de estar muy ordenado.
Carla: Esto… Yo… -balbuceé.
Inés: Esa c-camiseta es d-de Danny…
Carla: Inés… No…
Inés: Di-dime que no es lo q-que estoy pensan-do. ¡Carla, Di-dime que no es lo q-que estoy pensan-do! –gritó.
Carla: Inés, por Dios, tranquilízate… -dije en el tono más pasivo que pude.
Ella no me hizo caso. Se me quedó mirando durante unos segundos, esperando que le dijera que no, que no era lo que ella estaba pensando y vi como en sus ojos nacían algunas lágrimas. Ella quería contenerlas y mordía su labio inferior. De repente echó a correr escaleras arriba. Yo la seguí, porque sabía a dónde iba. Se paró enfrente de mi habitación y vio a Danny. Entonces sí que no pudo contener sus lágrimas por mucho tiempo más. Porque esa imagen valía más que cualquier cosa que le pudiese decir.
Danny: ¡Inés! –exclamó sobresaltado al verla.
Inés: ¡Te odio! -dijo mirándome.- ¡Os odio! –esta vez mirando a Danny.
Giró su cuerpo y empezó a irse de allí, pero le agarré del brazo.
Carla: Inés, espera. No tienes ni idea de lo que ha pasado.
Inés: ¿!Cómo puedes decirme eso!? ¡Puedo ser tonta, pero no tanto! –gritó enfadada. Al hablar tan rápido, a penas se distinguía su tartamudeo.
Carla: Inés… -empecé, pero me cortó.
Inés: Inés nada. ¿Para eso me dices que no es bueno para mi? ¿Para tener vía libre y follar con él tranquilamente? –gritaba y sus lágrimas caían sin cesar.- ¡Suéltame, Carla!
Carla: ¡Inés, eso no es verdad!
Inés: ¡Qué me sueltes! –dio un gran tirón de su brazo y se fue a su cuarto directa, dando un portazo.
Carla: Dios… -susurré, mientras , me agachaba y me sentaba en el suelo, pasándome las manos por la cara.
Danny: ¿Qué cojones ha sido eso? ¿Por qué coño os habéis peleado? –dijo saliendo de la habitación.
viernes, 29 de abril de 2011
~ Capitulo 23;
Carla: Eres un pesado, Danielo.
De nuevo, como si de un niño chico se tratase, volvió a la posición de brazos cruzados. Me quedé observándolo durante un momento y reí. Luego me acerqué a su oído.
Carla: No te me pongas como si tuvieras 4 años, porque a mí me gustan más maduritos.
Me separé de él, y ví como, con una sonrisa espléndida en la cara, se erguía.
Danny: Vale, creo que empezamos a entendernos. –dijo ya con tono normal.- Entonces… ¿Eso ha sido un ‘sí, Danny, hazme el amor como si fuera la última vez’?
Carla: Si más crío que tú no hay nadie. –reí.
Danny: Eso es lo que tú te piensas. –volvió a alzar una ceja.- Aquí nuestro amigo está hecho todo un hombrecito.
Carla: ¿Te he dicho ya que eres un idiota? –le dije riendo. Le cogía por el cuello y le atraje a mí. Le besé. Yo, besé a Danny. Joder, lo que hace el alcohol.
Danny se puso de pie, sin separar nuestros labios, yo lo hice en el sofá. Rodeaba mis muslos con sus brazos, y mis manos se movían ligeras por su pelo. Me separé de él dejándolo con las ganas, y me miró pidiendome más.
Carla: ¿Subimos arriba? -hablé encima de sus labios.
Él me volvió a besar, cogiéndome en peso. Yo enrosqué mis piernas alrededor de su cintura. Nuestras lenguas no se separaban ni un segundo. Como si de una guerra se tratase, luchaban la una contra la otra. Cada varios largos segundos teníamos que separarnos a coger aire. Subió las escaleras conmigo enrroscada a su tronco. En la planta de arriba se perdió. No sabía cuál era mi habitación. Bajando de él, le cogí del cuello de la camiseta y le dirigí hasta ella. Entramos en ella, y cerrá la puerta con su cuerpo. Empotré mi cuerpo contra el suyo, que a su vez, lo hizo con la puerta. Un quejido ronco salió de su boca.
Metió sus manos por debajo de mi camiseta, igual que yo lo hacía con él. Ahora me centraba en su cuello, dándole pequeños bocados que le excitaban. En esos momentos , la habitación estaba completamente a oscuras, pero aunque no lo viera, más de una marca le dejé sellada. Oir su respiración cada vez más acelerada en mi oído hacía que quisiera ir más rápido. Me quité la camiseta fugazmente, y mientras él se encargada del sujetador, yo le fui desabrochando el pantalón. Vi que estaba muy, muy excitado y me hizo gracia. Él mismo se terminó de quitar lo pantalones con la ayuda de sus pies. Hice lo propio con los míos. De nuevo, fui yo la que le quité la camiseta Danny.
Y ahora, sólo nos separaba la fina capa sus bóxers y mis braguitas. Apartó las manos de mi espaldas, para coger las mías que estaban en su nuca. Las agarró con fuerza y cambió las posiciones. Ahora fui yo la que solté un gemido al chocar contra la puerta. Sin soltar mis manos, las colocó en la puerta también, dejándome inmóvil. Todo mi cuello fue invadido por sus labios, sus dientes y su lengua. Mis hormonos podían salir disparadas a 300 por hora. Aquello me ponía bastante, y Danny lo sabía, por lo que se tiró mucho rato haciendo lo mismo. De vez en cuando bajaba por mis pechos, mi barriga, la zona prohibida, y de nuevo, subía.
Carla: Danny... -eso o algo parecido era lo que intentaba decir.
Danny soltó mis manos. Después de un rato, por fin empecé a sentir la sangre fluir por ellas. Ahora sus manos estaban en mi mejillas, mientras me daba un beso muy distinto a los demás. Me pilló muy desprevenida, así que casi muero por falta de respiración. Se separó de mí, y con los ojos cerrados posó su frente en la mía. Los dos teníamos la respiración demasiado acelerada, sin haber llegado a nada aún. Mis manos estaban en su pecho, y se movían al compás de sus pulmones. Él dirigió sus manos a mi trasero. Acercó mi zona prohibida con su zona prohibida, separadas por la ropa interior. Sentirlo ahí me hizo soltar un gemido más, que hasta ahora fue el más fuerte.
Danny me miró con una sonrisa ladeada. Entonces, con la ayuda de sus dedos índices recorrió la goma del filo de las braguitas. Cada dedo por un lado, acabando los dos otra vez juntos, justo en donde se encontraba un florecita de tela. Aquel desplazamiento hizo vibrar todo mi cuerpo, desde la punta del dedo gordo de mis pies hasta el último pelo de mi cabeza. Dió un paso hacia atrás. Con sus dedos enganchados aún, hizo que me moviera con él. Así hasta caer en la cama.
Yo encima de él, con cada una de mis piernas a un lado suya. En un abrir y cerrar de ojos, las últimas prendas que nos acompañaban se fueron al suelo. Y quizás todo estuviese yendo demasiado rápido, pero la rapidez o la lentitud no era lo que importaba ahora. Otro cambio, uno que no sé muy bien como se llevó a cabo, me dejó debajo de Danny, cogiendo el mando a él, que parecía que se le daba bien. En un momento que no me esperaba para nada, se levantó, dejándome sin saber qué hacer. Buscó en el suelo sus pantalones. Cuando los encontró cogió algo del bolsillo y volvió conmigo a la cama. Me enseñó orgulloso un preservativo. Intentaba sorprenderme con la talla. Reí y él se lo puso ágil.
Y sin más preliminares, comenzó a entrar en mí. Iba rápido, ansioso, deseoso, pero a la vez cuidadoso, pulcro y metódico. Los gritos de placer no tardaron en surgir, inundando toda la habitación. Algunos gemidos más ásperos de Danny acompañaron los míos. No bajó el ritmo durante un rato muy largo, y eso me sorprendió, porque yo ya empezaba a cansarme. Aún así, no le dije que parase, por que no quería parar, por que aquello era demasiado apasionante y provocador como para querer parar.
Sudores fríos, respiración acelerada, piel de gallina, embestidas que hacían incoporar mi cuerpo formando una 'v', agarrar el pelo de Danny como si se tratase de la cuerda que sujetaba mi vida. Aquel momento parecía estar alagándose hasta la eternidad. Finalmente Danny paró. Se desplomó, cayéndo a mi lado.
Estaba boca abajo, con la cara hundida en la almohada y respirando con dificultad. Estaba muerto, había hecho un esfuerzo enorme. Me giré, mirando hacia él. Empecé a besarle dulce y suavemente el brazo. Era lo que más cerca estaba de mí y menos esfuerzo tenía que hacer, que yo también estaba muy cansada. En realidad no sé porqué lo hacía. Quizás sea mi forma de darle cariño, de darle energía o darle una recompensa. Él se giró medio sonriendo, se puso boca arriba y me acercó a él. Le seguí dando pequeños besos, esta vez por el pecho. Él mientras acariciaba el pelo de mi cabeza. Después de varios minutos, conseguimos estabilizar nuestras pulsaciones.
Duendecillos y tú. Sí tú, ansiosa.
Aquí está el cap +18. Bueno, supongo que ya os habréis dado cuenta. xD
Espero que no os hayáis asustado mucho, y que no me guardéis rencor por ello.
Si en este capítulo no me dejáis comentario, lo entiendo, así que no me enfado. xD
LOVE YOU ALL. <3
miércoles, 27 de abril de 2011
~ Capitulo 22;
Danny: Hey, relájate, Carla. –rió de nuevo.
Carla: Es que eres un pesado
Danny: Bueno, bueno. ¿Sabes qué? Nos vendrá bien algo para tomar. ¿Qué te apetece? –dijo levantándose y yendo hacia la cocina, como en su casa. Abrió el frigorífico, cogió lo que le apeteció y volvió al salón.– Toma.
Danny dejó sobre la mesa dos latas de cerveza. Ninguna de nosotras bebía, pero las tenías en casa por si se presentaba alguna circunstancia. Alguna circunstancia muy distinta a esa.
Carla: No pienso beber.
Danny: Sí, sí que lo piensas.
Carla: Que no, Danny, que yo no bebo. Paso.
Danny: Vamos, será divertido.
Carla: No.
Danny: Nos lo pasaremos bien.
Carla: No.
Danny: Eres una aguafiestas.
Carla: N… Me da igual. Piensa lo que quieras.
Danny: Va, Carla. Hazlo por mí. –puso morritos.
Carla: Danny, ya te he dicho que no.
Danny: Porfis…
…
Danny: …Y le dije, ¡pues cómprate uno, tía! Jajajajajajaja
Carla: Jajajajajajajajaja. ¿Qué pasó después?
Danny: Se largó, dejándome con la palabra en la boca. –contestó algo más serio, aunque yo no pude evitar seguir riéndome.
Carla: Jajajajajajajaja qué idiota eres, Danny. Jajajajajaja
Danny: Gracias, mujer. Muchas gracias. Jajajajajajaja
Carla: Ay, Dios, qué calor me está entrando… -dije mientras me abanicaba con una mano, y con la otra aireándome la camiseta.
Danny: ¿Si? –preguntó alzando una ceja.
Carla: Sí. –le contesté. Luego le saqué la lengua divertida, porque había pillado su indirecta.
Danny: Se me está ocurriendo una cosa. –dijo acercándose a mi, sonriendo ampliamente.
Carla: ¿Tú? ¿Una idea? Perdona que me ría. –dije irónica.
Danny: Subamos arriba. –me dijo, ignorando mi comentario de burla.
Carla: Jajajaja No, ni de coña. –le dije segura.
Danny: Sé, repito, sé, que lo estás deseando. –comentó posando una de sus manos sobre mi muslo, sin apartar la vista de mi rostro.
Carla: -primero dirigí la mirada a su mano, y luego de nuevo a él.- Vete un rato a la mierda, Danny. Tú y tu ego, guapo. –dije, sin borrar de mi cara la sonrisa.
Danny: ¿Puedo decirte una cosa? -preguntó
Carla: Sorpréndeme. –acercándo mi cara a la suya, retándolo, mientras entornaba ligeramente los ojos.
Danny: Creo que la que tiene un poquito –eso último fue con tono irónico.- de ego eres tú. La grandiosa Carla no quiere perder su dignidad follando con Danny, el que, según ella, tiene todo lo que quiere. –dijo en tono de noticia de informativo. Eso me hizo gracia y reí.- Cómete tu ego y vente conmigo arriba.
Echó su cuerpo hacia adelante y atrapó mis labios con efusividad. El pedo que llevaba encima hizo que no reaccionara de otra forma que riendo. Sí, mientras me besaba. Eso lo hizo más peculiar aún. Se separó de mí, quedando a una distancia muy corta de nuevo, y me miró divertido.
Carla: Asi que la que tiene ego soy yo, Vaya, vaya. Sí que me has sorprendido, sí.
Danny: ¿Vamos o qué? –preguntó ansioso.
Carla: Hmmm… Deja que me lo piense… Espera, espera. Hmm... No. –Rió negando con la cabeza. De nuevo se acercó a mí y me besó.
Danny: Creo que ya no quedan más latas de cerveza. Así que si estás esperando a estar más borracha de lo que estás para hacerlo, va a ser imposible.
Carla: Vaya, hombre. –reí de nuevo.
Danny: Vamos, Carla. –tercer beso de la noche. El más largo e intenso por ahora.
Esta vez, en vez de contestarle con palabras, mi respuesta fue negárselo con la cabeza. Sonreía, porque simplemente todo aquello me parecía muy divertido. En un estado normal, Jones se hubiera llevado ya más de una hostia bien dada.
Danny: ¡Pero no te das cuenta de que cada vez que me dices que no, me dan más ganas de hacerlo! -exclamó desesperado, riendo a la vez.
Carla: ¡Sí! Jajajajajajaja
Danny: ¿Te parece gracioso?
Carla: Demasiado.
Danny: Jo… -se separó de mi, se puso recto en el sofá, cruzándose de brazos. Quería hacerse el enfadado a lo niño de 6 años.
Carla: Oh, pobrecito. –esta vez fui yo la que me acerqué a él. Con mi mano, me puse a acariciarle la mejilla en forma de consolación. Estaba un poco áspera debido a la fina capa de barba que tenía.
Danny: ¿Te doy pena? –preguntó alzando solo la mirada.
Carla: Un poquito. -confesé riendo.
Danny: ¿A que si? –dijo más ilusionado.- Quiedo hazed cozad de mayoded.
Lo dijo en tono de niño chico, mientras arrimaba su cara a mi pecho, como lo puede hacer un niño con su madre. Tal comentario ganó una carcajada gigante por mi parte. Vamos, lo que me estaba riendo esa noche era impensable.
¡Duendecillos!
El capitulo es más o menos lo que se dice largo, oséase, merezco comentarios. >.<
Anyway, gracias a los que sí me comentan. Me gusta la sensación y la cara de imbécil que se queda cuando los leo. *-*
Y bueno, poco más que decir. Que con CIERTA PERSONA *ejem, Ana, ejem* no creo que tarde mucho en subir. Dadle las gracias si queréis, pero me maltrata psicológicamente. >.<
LOVE YOU ALL. ^_____________^
<3
lunes, 25 de abril de 2011
~ Capitulo 21;
Carla: No es la primera vez que lo hace, por eso no me preocupé demasiado.
Noelia: Joder, Carla, pero nunca tardó tanto el volver. ¿Sabes la hora que es?
Carla: Sí, sí lo sé. Y ahora deja de ponerme más nerviosa, ¿vale?
Jack: A ver, chicas, tranquilizaros. ¿Tenéis alguna idea de dónde ha podido ir? -contestamos un ''sí'' al unísono.- Pues entonces no sé a qué esperamos para ir allí.
Noelia: Todos no. Iré yo sola. Id vosotros a la casa de los chicos y esperad a Danny.
Carla: Noe, sola no puedes ir.
Jack: Pues yo voy con ella.
Carla: Bah, haced lo que queráis. -dije desanimada.
Los dos se levantaron si mediar más palabra.
Carla: Avisadme en cuanto sepáis algo. -dije antes de que salieran por la puerta.
De nuevo, Dougie y yo nos quedamos solos, ahora en casa. Pero ahora yo no estaba para juego ni tonterías. Puse los codos en las rodillas y hundí mi cara en las manos.
Dougie: No te preocupes, todo saldrá bien.
No le contesté. Realmente ahora no tenía demasiadas fuerzas para hablar.
Dougie: ¿Sabes? Pensaba que irías tú a buscar a Inés, en vez de Noelia.
Giré mi cabeza para mirarlo.
Dougie: No sé, tenía esa sensación.
Carla: Ya he hecho suficiente por hoy.
Dougie me miró sin entender.
Carla: Inés se ha ido por mi culpa. Tuviera o no razón, ha sido mi culpa.
Dougie: ¿Pero qué hablas ahora?
Carla: Da igual, no tengo ganas de hablar ahora. ¿Vamos a tu casa? Quizás ya haya llegado Danny. -dije, cambiando de tema.
Dougie: Vale.
Nos levantamos y fuimos a su casa. No había llegado Danny, y a ninguno de los dos nos había sorprendido. Quien si estaban eran los demás. Harry, Tom, Alice y Gio.
Alice: ¡Hey, chicos! ¿Qué tal?
En aquellos momentos tanta felicidad me abrumaba. No tenía ganas de nada.
Carla: Oye, pues ya que están ellos aquí, yo ya me voy a casa. Avísame cuando sepas algo de Danny. -le dije a Dougie.
Gio: ¿Qué dices, qué dices, qué dices? -se levantó, me cogió por los hombros y me guió hasta el sofá.- Si acabas de llegar, mujer.
Carla: Ya... Pero no tengo muchas ganas.. Prefiero irme a casa.
Tom: Nada, nada. ¿Qué ha pasado con Danny? ¿Qué ha hecho ya el palurdo ese? -preguntó riendo.
Harry: Ya está, no me lo digas. Se ha pillado una buena bebiendo. -todos rieron y Alice le proporcionó un golpe en el brazo.
Alice: ¡Harry, no seas así!-le regaño medio riendo todavía.
Harry: ¿Qué? -dijo excusándose.- Todos sabemos lo que le gusta a Dann el alcohol.
Gio: ¿Entonces dónde decís que está Danny? -nos preguntó, ignorando los últimos comentarios.
Y bueno, no tuvimos más remedio que contarles lo que había pasado, omitiendo algunos detalles irreletantes.
Dougie: Jack y Noe han ido a buscar a Inés. -explicó.- Danny... Buéh, ya sabéis como es Danny.
Harry: Joder...
Tom: ¿Cuándo cambiará este chico? Cómo le pase algo a Inés por su culpa..
Carla: Bueno, chicos. En serio, me voy a descansar a casa.
Dougie: Pero Carla..
Carla: Doug, no insistas.
Suspiró resisgnado. Me acerqué a él y le besé en la mejilla. De los demás me despedí con un ligero movimiento de mano y con una sonrisa algo falsa.
Llegué a casa y caí rendida en el sofá. Cada vez me sorprendía más la capacidad que tenía mi estado de ánimo de cambiar de forma tan radical. Era asombrante. Pero lo peor de todo es que yo no lo podía controlar. Que según la situación mi carácter cambiaba de rebosante felicidad a ser totalmente insoportable o simplemente indiferente. Ahora era eso, indiferente. Sólo sabía que no tenía ganas de nada, pero que realmente me daba igual. Me podrían dar un bofetón o regalar un viaje, que seguramente no me alteraría. No sé cuánto tiempo me tiré pensando en nada, pero llamaron al timbre. A duras penas me levanté. Y aunque en aquel momento no lo pensé, Noe no podía ser porque llevaba llaves, y a esas horas de la noche..
Carla: ¿Danny? -pregunté extrañada al verlo en frente mía.
Danny: Hola. -dijo sonriendo tímidamente y encogiéndose de hombros.- ¿Puedo pasar? -dijo poniendo esos jodidos ojitos.
Carla: Erhh.. Claro, claro. Pasa. -dije apartándome a un lado para que pudiera entrar.
Entró dentro y yo le seguí. Nos sentamos en los sofás. Realmente no sabía que hacía él aquí, pero como mi mente no tenía muchas ganas de trabajar y razonar un poco, me dío un poco igual. Eché la cabeza hacia atrás, apoyándola en el sofá y con los ojos casi cerrados.
Carla: ¿Qué haces aquí? -pregunté siendo muy directa.
Danny: Errh.. No sé.. Pasaba por aquí..
Carla: Son casi las tres de la mañana. -le corté.
Danny: A ver, si voy a casa ahora, sé lo que me espera, y no tengo ganas.
Carla: ¿Y qué es lo que te espera?
Danny: A todos echándome la bronca.
Carla: ¿Qué te hace pensar que yo no te la voy a echar? -volví mi cara para mirarle.
Danny: -sonrió.- No sé. No te veo mucho por la labor ahora. ¿Qué te pasa?
Carla: Nada. -dije, volviendo a mi posición anterior.
Danny: Pues no lo parece. Es por lo de Inés y yo, ¿a que si? -cambió su posición, sentándose sobre sus pies y mirando hacia mi.
Carla: Déjame. Ahora no quiero hablar. -Giré sobre mi misma, dándole la espalda a Danny.
Danny: Ajá. -se puso de pie en el sofá, pasó por encima mía y se colocó, de nuevo, en frente mía.- Es por eso, ¿verdad? -dijo sonriendo ampliamente.
Carla: ¡Danny! -le grité mosqueada a la vez que volvía a moverme.
Escuché una carcajada de las suyas. No entendía porque se reía. Lo que había pasado con Inés no me parecía que tuviera mucha gracia.
Carla: -giré la cabeza para mirar como se reía.- ¿Se puede saber de qué te ries?
Danny: Tú lo que estás es celosa. -dijo en tono de obviedad.
Carla: Ya, claro, lo que me faltaba.
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