sábado, 24 de septiembre de 2011

~ Capítulo 43;

Hola bichejos.
Solo quería pediros que deis señales de vida quien lea esto. Ya es sólo por simple curiosidad, ya que a esto le queda más bien poco. So.. ¡comentad! ;) Anyway, gracias a los que sí lo hacen. Que me hacéis tope feliz, jopé. *-*
Loooove you all. <3                                     

Torpes. Esa es la palabra que nos definía. Las tiendas de campaña y su montaje era lo más complicado que alguien podía hacer en su vida. Dougie y yo no parábamos de discutir. Que si ese gancho no va aquí, que si estira esa tela, que  si lo tienes que tensar más, etc. Al final, no tuvimos otro remedio que pedir ayuda.
Carla: Harry…
Harry: ¿Tampoco podéis? –negué con la cabeza con una pequeña sonrisa. –Pedazo de inútiles. –rió.
Terminó de colocar la tienda de Inés y Danny. No, ellos solos tampoco pudieron, y teniendo en cuenta que Harry montó la suya en 5 minutos les pareció buena idea su apoyo.
Harry: Doug, ayúdame. –le dijo, y entre los dos la montaron. - ¿Alguien más necesita la ayuda de Súper Judd? –soltó una carcajada.
Inés: ¡Creído! –dijo cuando pasaba corriendo detrás suya después de darle una pequeña colleja.
Harry: ¡Eh! –se quejó. – Te vas a enterar, pequeñaja. –gritó con voz de crío y empezó a correr detrás de ella.
Danny: Eh, tú, Súper Judd.-le llamó. - ¿Por qué no te vas a salvar al mundo y dejas a mi chica en paz?
Inés: ¿Danny? –susurró extrañada con esa reacción.
Harry: Idiota, sólo estábamos jugando.
Danny: Ya tienes una edad, ¿sabes?
Harry: Habló el más maduro de todos. Paso, Danny. Cada día estás más gilipollas.
Dicho esto dio media vuelta y entro en casa. En la cocina preparaban algo de cena.
Noelia: Jones, pensaba que habías cambiado esa jodida actitud. –había contemplado la escena.
Imitando lo que segundos antes había hecho Harry, entró en la casa. En el jardín ya solo estábamos Doug y yo dentro de nuestra tienda de campaña, sorprendidos con el numerito, y Danny y Carla.
Inés ando despacio hasta ponerse delante del pecoso.
Inés: ¿Hola? ¿Q-qué te ha pasa-do? –inquirió asombrada aún.
Danny: Déjame, Inés. –dijo con calma volviéndose y andando hasta su tienda. –Todo lo que hago, lo hago mal. Así que da igual.
Su tienda de campaña estaba justo al lado de la de Doug y mía. Dougie quiso salir, pero se lo impedí.
Carla: ¿Qué haces? –susurré. Con una mano en su pecho le empujé hasta dejarlo tumbado en el suelo. –Te van a ver, tonto.
Dougie: Tonto tú. –me contestó como un crío.- Tonta. –corrigió. Me tapé la mano para que no se oyera mi risa.
Carla: A ver, -volví a susurrar. –Están discutiendo. No puedes aparecer ahí como si nada. –me miró incrédulo. –Lo fastidiarías todo, ¿no te das cuenta?
Dougie: Prométeme que dejarás de ver novelas mejicanas. Te afectan demasiado. –soltó una carcajada. Le tapé la boca con mi mano mientras sonreía aguantándome mi risa.
Fuera, Inés siguió a Danny entrando en la tienda de campaña. El chico se había tumbado bocabajo en el suelo.
Inés: Danny. ¡Danny! –insistió al ver que no contestaba.
Danny: Inés, ya te lo he dicho. Déjame. –la voz se oía difuminada porque ni siquiera se había vuelto a mirarle cuando le contestó.
Inés: No has-ta que me di-gas que mierda t-te pasa.
De nuevo el chico no contestó. Inés intentó calmarse porque empezaba a ponerse nerviosa. Pero ahora que tenía a Danny, no quería perderlo. Tenía que actuar con cautela. Con cualquier palabra fuera de sitio Danny podría echarlo todo por la borda.
Después de pensar bien que tenía que hacer, Inés se tumbó al lado de Danny, imitando su posición.
Inés: ¿Y si t-te doy un be-so, me lo cuent-tas? –sonrió de lado contra el suelo.
Danny: ¿Cómo? –esta vez sí que se volvió hacia Inés. La chica había conseguido que sonriera.
Inés: Q-que si te doy un be-so, me lo cuen-tas. –repitió esta vez mirándose el uno al otro. Cada cual con una sonrisa de bobo en la cara.
Danny: Todo lo arreglas con un beso, ¿no? –ella asintió entusiasmada.
Dulcemente acercó su rostro al de Inés, uniendo sus labios una vez más. Con facilidad, Inés coloco sus manos en las mejillas de Danny. Incluso cuando se separaron, ella no las quitó.
Danny: Lo siento. –se disculpó el chico.
Inés: Un trato es u-un tra-to. –dijo divertida. – Yo he c-cumplido mi p-parte.
Danny: Solo te defendía. Y todos os habéis puesto como si hubiera matado a alguien. – Danny acercó más su cuerpo al de Inés, acomodándose mejor.
Inés: ¿Defen-derme? Danny, te has enca-rado con uno de t-tus mejores a-migos porque juga-ba conmigo a te-ner 6 años.
Danny: Joder, ya. Pero no sé… No quiero que te pase nada. Dentro de cuatro días te operan y estoy algo nervioso.
Inés: No vale que es-tés más nervio-so que yo. –rió cariñosamente. -¿Le pe-dirás per-dón a Harry?
Danny: Solo si me das beso.
Inés: Chantajista. –rió entre los labios de Danny.
En la tienda de al lado seguíamos Dougie y yo.
Carla: Ves. Lo que yo decía. Si hubieras salido cuando decías, esos dos no estarían ahora besándose.
Dougie: Cotilla. –rió.- Cuando entraron en su tienda, nosotros podíamos habernos ido perfectamente. Pero como te quieres enterar de todo…
Carla: Calla ya. –reí dándole un ligero codazo.
Dougie: Si me das un beso. –se burló.
Carla: ¡Idiota! Eso ha sido muy romántico, que lo sepas. –de nuevo, le volví a golpear levemente, para luego incorporarme.
Dougie: Ya te diré yo a ti lo que es verdaderamente romántico.
Me rodeo con sus brazos por la cintura y me volvió a tumbar a su lado, sujetándome fuertemente. Me giró para estar cara a cara y me besó a la vez que sonreíamos.
Tom: A ver, pajarillos, salid de vuestros nidos, qué está la cena. –gritó en el jardín.
Doug y yo asomamos las cabezas por la tienda de campaña. Vimos que Danny e Inés habían hecho igual que nosotros. Tom, Gi, Harry y Noe traían una bandeja con cosas para cenar.
Tom: Venga. ¿Quién hace la hoguera? –preguntó sonriente mientras todos ellos cogían asiento en el suelo de la hierba del jardín.
Los pajarillos salimos de nuestros nidos y nos sentamos con los demás. Se nos contagió en seguida el buen rollo que traían los demás de la cocina en pocos segundos. A Harry y a Noelia parecía habérseles olvidado el tema con Danny.
Y en momentos como ése me daba cuenta de que tenía que agradecer a quienquiera que sea lo que me había dado, porque era muy grande. En no muchos días, esas personas que ahora me acompañaban en esa cena en el jardín de una casa se habían convertido en mis mejores amigos. Las chicas, Inés y Noelia, sabía que ellas siempre me protegerían, y yo a ellas. Ahora estaban los demás. Gio, Tom, Danny, Harry y Dougie. La amistad era tan grande que solo de pensarlo me emocionaba. Me preguntaba si otras personas sentían lo mismo por sus amigos que yo por los míos o simplemente era demasiado sentimental

martes, 20 de septiembre de 2011

~ Capítulo 42;

POV CARLA.
Después de la llamada de Tom a Doug no nos entretuvimos más y volvimos a casa. Aquella idea nos gustaba demasiado como para dejarla, además, sería un comportamiento muy egoísta por nuestra parte. Apresuradamente entramos en la casa de los chicos.
Tom: ¿Habéis comprado eso? –dijo sin ni siquiera saludar antes.
Dougie: La bebida.
Tom: Bien. ¿Y vosotros? –les preguntó a Danny y a Inés.
Danny: Patatas, golosinas, pipas… -dijo mirando el interior de la bolsa de plástico que llevaba Inés en su mano.- ¡Globos! –exclamó emocionado sacando una bolsita.
Tom: Vale.- No hizo mucho caso a Danny.- Y Gi…
Gio: Aquí estoy. –acababa de entrar por la puerta. – Carne y las patatas.
Tom: Perfecto. –dijo sonriendo. Por primera vez desde que Doug y yo entramos en casa, parecía relajarse, y sólo con la sonrisa de Gio.
Gio: Cariño, tú te encargabas de la música.
Tom: Ah, sí. –Dijo volviendo a la realidad.- He encontrado un par de discos por casa que les gustará escuchar.
Nadie tomaba en cuenta la tensión que Tom llevaba en el cuerpo. Era como algo normal. Cuando algo había que preparar, nadie se preguntaba quién lo iba a organizar. Era una regla no escrita. Tom lo hacía siempre. Y aunque, si no estabas acostumbrado podía estresarte, sabías que lo hacía para que todo saliese genial. Sin embargo, siempre estaba Gio para calmar la situación.
Gio: Vamos amor, hoy lo pasaremos estupendamente. Relájate. –pasó las manos por los hombros de su chico.
Tom: Está bien. Pero hay que ponerse manos a la obra. Cuando lo tengamos todo listo, los llamamos y… ¡pum! ¡Sorpresa! –gritó emocionado.
Los demás reímos y le hicimos caso. Preparamos la mesa, con vasos, platos, la bebida, la música, apartamos los sillones para dejar espacio para luego poder bailar con comodidad, y bueno… Danny hinchó muchos, muchos, muchos globos.
Tom: ¿Cómo vais? –dijo saliendo de la cocina al salón. –Vaya, sois muy eficaces. –viendo todo lo que habíamos avanzado.- Me gusta, me gusta. –sonrió. –Lo nuestro ya casi está.
Carla: ¿Los llamamos? –sugerí.
Tom asintió con la cabeza aprobando mi idea. Busqué en mi bolso el móvil y a la primera que llamé fue a Noelia.
Carla: Eh, Noe, ¿qué tal? .. Ajam .. Oye, hemos pensado de comer y pasar la tarde aquí con los chicos  ..  Ya sé que no tienes ganas .. Vamos, anímate .. Está bien. Te esperamos. –colgué. Mi capacidad de convencimiento había funcionado.
Dougie: Yo llamo a Harry, yo llamo a Harry. –gritaba impaciente como un crío.
Carla: Vale, vale. Toma. –le ofrecí mi móvil.
Dougie: Yuhuuu. –dijo feliz. Carraspeó un par de veces antes de dar a la tecla verde. Al otro lado saludó desganado Harry. – Hola cariño. –reímos todos, y seguro que Harry soltó alguna sonrisilla. - ¿Qué haces? .. Qué .. ¿Divertido? –rió de nuevo. –Oye, queremos pasar una tarde tranquila en casa. –Sí, tranquila, pensó Doug, que rió para sus adentros. -¿Por qué no os venís a casa? .. Alice y tú, sí .. Vale, no tardéis. –colgó. –Prrremio. –dijo alegre.
Carla: Falta Jack.
Danny: ¿No estaba con Noe? –preguntó extrañado.
Carla: No, ella estaba sola.
Dudamos. Ellos siempre pasaban el mayor tiempo posible juntos, como todas las parejas, y si Noelia estaba sola, a lo mejor es que ya no eran pareja, lo que daba pie a que no tuvieran muchas ganas de fiesta, y menos de verse, sabiendo que no podrán estar juntos más tiempo.
Inés: Vamos, una fies-ta anima a cual-quiera. –comentó, que se ve que había pensado lo mismo que yo.
Danny: Tiene razón. Además, ya hemos avisado a los demás.
Les hice caso y llamé a Jack. De nuevo, tuve que insistir demasiado para que aceptara. Al fin, lo hizo. En pocos minutos le darían esa sorpresa que había sido idea de Fletcher, como una despedida. Los ánimos de Jack y Alice en los últimos días, junto con sus parejas, o sus ex parejas en esos momentos, no era muy bueno. Quería que recordaran su último día en la ciudad con sus amigos como algo divertido.
En pocos minutos el timbre sonó. Teniendo en cuenta que vivían a escasos metros, tampoco iban a tardar mucho en llegar, por eso tenía que estar todo listo en poco tiempo. La primera en llegar fue Noelia, que aunque quizás fuese la que menos ganas tenía de ir, no tenía otra cosa mejor que hacer. Al medio minutos, antes de que Gi cerrara la puerta después de dejarle paso a Noelia, aparecieron los otros tres: Jack, Harry y Alice.
Gio los condujo al salón, donde los demás esperábamos escondidos. Con un grande y largo ‘¡sorpresa!’ asombramos a los cuatro. Una risa irónica se instaló en sus rostros. El salón estaba lleno de globos, Danny reía escandalosamente cuando por ‘accidente’ explotaba alguno. Parecía un enano de 5 años. Lo peor es que Dougie le seguía el rollo y aquello era un espectáculo. La comida en la mesa olía demasiado bien como para esperar más a devorarla.
Notablemente habíamos subido el ánimo de los chicos. En la comida no pudo haber más risas porque no había más tontos en ella. Antes de que llegaran habíamos pactado no hablar ni una sola de vez de que los hermanos se iban ni nada por el estilo. Observamos cómo ninguna de sus parejas se sentaron juntos, aunque si conversaban animadamente y reían entre ellos. Tampoco hablamos de ello.
Comimos y recogimos después de un largo rato más de risas, aunque apenas quedaba ya en la mesa y menos teníamos ganas.
Después de haber recogido por completo la cocina, ya que nadie quería llevarse una bronca por parte de Tom, nos fuimos de nuevo al salón. Justo cuando entrabamos por la puerta, Tom daba al play de su gran equipo de música. Las canciones más cañeras empezaron a inundar la sala y nuestros cuerpos no se pudieron resistir a bailar. Además, Tom facilitó algunas bebidas refrescantes, la mayoría sin alcohol, aunque sí, los chicos bebieron con alcohol. Menos mal que nosotras le frenamos en el límite. Porque si ya eran locos sin alcohol en la sangre, no se querían imaginar que sería de aquella casa tan bonita como bebieran demasiado, quizás la quemasen o rompieran a golpes.
Todo parecía estar yendo perfectamente, acorde con el plan Tom. Nos lo estábamos pasando genial, todo era muy divertido, Jack y Alice se olvidaron de su viaje, aunque no por mucho tiempo. Decidieron irse antes que los demás, ya que tenían que seguir preparando cosas. No tenía mucho sentido seguir la fiesta sin ellos, pero insistieron. Gio y Tom salieron a despedirlos.
Jack: Chicos, en serio, ha estado genial. Ahora terminaréis vosotros por todo lo alto, como en los viejos tiempos, eh Tom.
Tom: Sí, pero… No sé… - dijo no muy convencido.
Alice: Nada. –le cortó.
Gio: Alice, cariño, aun no nos habéis dicho cuándo ni dónde sale vuestro vuelo. Tendremos que ir, ¿no?
Alice: No. –dijo sonriente, aunque le estaba empezando a dar ganas de llorar de nuevo.
Gio: ¿Cómo qué no? –preguntó sin entender.
Jack: Está ha sido nuestra despedida. La mejor que podíamos tener. No queremos otra, y si la hay mañana será peor.
Alice: Quiero tener el recuerdo de todos aquí, -continuó. – no de diciéndonos adiós con la mano y llorando desconsoladamente mientras entramos en el avión.
Gio: Dios, os voy a echar mucho de menos. –dijo abrazando a su amiga.
Alice: Es hora de irnos. Os llamaremos pronto, en cuanto lleguemos. –concretó. –Quiero noticias del pequeño, ¿entendido? –dijo posando suavemente la mano en el vientre aún plano de Gio.
Un par de abrazos más, un par de besos más, un par de ‘te quiero’, ‘os echaremos de menos’ y mil derivadas más. Los últimos para ser exactos, durante mucho tiempo.
La pareja volvió a entrar de nuevo con la intención de seguir aquello aunque Jack y Alice se hubieran ido ya. No comentaron nada de lo que le habían dicho de ir a despedirles al aeropuerto, querían terminar el día tan bien como lo estaba siendo. Y con ideas como las de Gio y Tom era demasiado fácil.

Gio: Vamos chicos. Recojamos todo esto que hoy hacemos acampada en el jardín, todos juntos.
Sin más, se puso a recoger platos. Ese plan de dormir en el jardín sonaba demasiado bien como para rechistar, así que no lo hicimos. Sonreímos al darnos cuenta de que Gi y Tom siempre tenía las mejores ideas, hacían una pareja increíble. Éramos  8 personas, luego todo quedó recogido en media hora más o menos. Los chicos tenían sus propias tiendas de campañas. Una para cada uno, lo que quería decir que las chicas compartiríamos noche con ellos. Cada una con su pareja y bueno, Harry y Noelia.

domingo, 18 de septiembre de 2011

~ Capítulo 41;

Hello, pequeños duendecillos del bosque!
He vuelto, sí. Se acabó lo de subir cada 30894756 años. Ahora intentaré hacerlo más regularmente.
Pero no os hagáis muchas ilus, que ya sabéis que a esto le queda poco.
Quería comentaros otra cosa.. (HABLANDO DE COMENTAR... EJEM, EJEM...) no olvidaros del otro blog de historias cortas (Sin ir más lejos, ¿te imaginas?).
En fin.. Este cap es cortito pero necesario. Enjoy it.
LOOOOOOOOOVE. <3                          


Carla: ¿A dónde me lleva, mi Capitán? –estaba enfrente de Dougie, con sus manos agarradas a las mías, guiándome, porque estaba andando de espaldas.
Dougie: A donde nos conduzca el viento.
Carla: Pues vaya ruta.
Dougie: La más divertida. Te puedes esperar cualquier cosa. Sea lo que sea, será sorpresa.
Carla: Bueno… Algo de sentido tiene.
Dougie: ¡Pues claro que lo tiene! ¿Dudabas del Capitán?
Carla: Oh, no, para nada. –reí.
Dougie: Eso espero. Que si no…
Carla: Si no, ¿qué?
Dougie: Mejor no te lo digo, esta noche podrías tener pesadillas.
Carla: Ah, pero por eso no hay problema. Resulta que tengo a un novio supercalifragilisticoespialidoso que me protege de todo.
Dougie: ¿Más supercalifragilisticoespialidoso incluso que yo?
Carla: Bufff… ¡Mucho más!
Dougie: Con que sí, eh. Ahora verás. –me agarró fuerte antes de que pudiese escapar y me sacudió de un lado para otro, a pesar de mis gritos y mis golpes en su espalda.
Carla: Como llame a mi novio se va a enterar, Capitán de pacotilla.
Dougie: Oy, lo que me ha dicho. –dijo ofendido. Cansado me dejó en el suelo.
Carla: ¿Ves? No tiene ni fuerzas. –Dougie me sacó la lengua burlón y yo le besé divertida. -¿Y después de este numerito, qué? –pregunté aún agarrada a su cuello.
Dougie fue a contestar, pero empezó a sonar su móvil. Me aparté de él, molesta porque interrumpían en el momento más oportuno.
POV DANNY.
Danny: Si no te importa antes de nada, voy a apagar la tele. –los dos reímos mientras me levantaba y le daba al botón ‘off’.
Inés: ¿Has p-pensado en al-go p-para hacer?
Danny: Ajam. –dije volviéndome a sentar al lado de Inés.
Inés: ¿Y me va a g-gustar?
Danny: Mucho. –le respondí acercando mi rostro al suyo. –Pero antes… -me separé rápidamente dejándola con todas las ganas de un beso. –quiero que vayas a por una cosita.
Inés: No soy tu cria-da, ¿sabes? –dijo molesta por lo del beso. Reí al darme cuenta y le besé sin que se lo esperase.
Danny: Trae tu guitarra, por fa. –le pedí. Ella me miró sin comprender. –Por favor… -repetí suplicante.
Ella se levantó bajo mi atenta mirada y subió las escaleras. Hasta que no desapareció por ellas no me levanté y fui hasta la entrada, donde había dejado la mía al llegar antes. Como el que no quiere la cosa, volví a mi sitio, y la coloqué entre mis piernas. Me aguaté todas las ganas de hacerla sonar en ese momento, quería esperar a Inés.
Inés: ¡Eh! –gritó mientras bajaba por las escaleras. -¿C-cómo ha lle-gado eso hasta a-quí?
Danny: Magia.
Inés: Ya, claro… -se sentó a mi lado con su guitarra también en su correcta posición. -¿Y para q-qué quieres la m-mía?
Danny: Y de nuevo me pregunto… ¿Tú eres la lista de los dos? –reí e Inés me dio un leve codazo. – Tú tocarás con tu guitarra y yo con la mía. ¿Te parece?
Inés: Hmmm… Suena bien.
Danny: Y mejor que sonará. Además, cantarás conmigo. –La boca de Inés formó una perfecta ‘O’. -¡Por favor!
Inés: N-no puedo… -se levantó del sofá y dejó la guitarra en él. Yo la imité.
Danny: Inés, escúchame. Sí puedes.
Inés: Me pa-rece una broma q-que me estés pidiendo e-esto.
Danny: ¿No lo harás por mí?
Inés: Lo haría, te lo juro. Pero no… n-no pue-do.
Le sostuve la mirada. Odiaba que tuviera tan poca confianza en sí misma. Y lo peor es que no me hacía caso. En algún momento pensé que ahora, al estar con ella y salir juntos, confiaría más en mí, y de paso, en ella. Suspiré resignado.
Danny: Está bien. Pero me molesta que no quieras hacerlo. –dije abrazándola.
Inés: Danny… -se separó de mí.
Danny: Nada. Solo te digo que me molesta. No estoy enfadado ni nada. –la besé en los labios dulcemente. -¿La guitarra si la tocarás conmigo, verdad? –ella asintió.
Nos sentamos en el sofá y cogimos las guitarras. Nos miramos durante unos segundos, preguntándonos con la mirada que tocábamos. Empecé una melodía que Inés captó al segundo y me siguió enseguida.
Everyday feels like a Monday…”  
Estaba en el solo de guitarra, en el ‘Oooooh…’ en el que me dejo la garganta, en el que se me hincha la vena e Inés sonríe divertida, cuando sonó mi móvil.

jueves, 15 de septiembre de 2011

~ Capítulo 40;

CAPITULO 40;
POV CARLA.
Tom y Gio se fueron después de haberles dado la noticia de que Jack y Alice se iba. Ellos no se quedaron cortos con la noticia del bebé.
Carla: ¡Vais a ser titos! –grité a los chicos divertida.
Danny: Uff… Me da dolor de cabeza solo de pensarlo.
Dougie: ¿Tú eres consciente de todo lo que hace un bebé? –dijo acercándose a mí, agarrándome dulcemente de la cintura.
Danny: En serio, cambiemos de tema. –dijo riendo.
Inés: P-pero que idio-tas que so-is. –fue con una sonrisa a abrazar a Danny.
Danny: Ya no me molesta que me digas idiota. Me lo dices tantas veces al día que ahora me es insignificante. –Río, ganándose un gesto de burla por parte de Inés.
Carla: ¿Qué vamos a hacer hoy?
Dougie: Tú y yo ya sé lo que vamos a hacer ahora por la mañana. Por la tarde eliges tú.
Carla: Uhh… ¿y qué es?
Dougie: ¿En serio crees que te lo voy a decir? –suspiré resignada, sabiendo que no me diría nada.
Inés miraba a Danny esperando a que dijese que iban a hacer ellos dos. Danny por el contrario, no había pensado nada.
Danny: Hmmm… Sea lo que sea que vayan a hacer estos dos, lo nuestro será mucho mejor. –Inés arqueó una ceja.
Inés: Ya… No has p-pensado na-da, Dan. No m-mientas. –rió.
Danny: ¿Qué no? –dijo ofendido. –Vas a flipar. –Inés negó con la cabeza, insinuando que no tenía remedio.
Carla: Bueno, antes de nada me voy a duchar. ¿Inés, vienes?
Dougie: ¿Os ducháis juntas?
Carla: Idiota, que si viene conmigo a casa, que yo me voy a duchar. –reí dándole un golpe en el brazo.
Dougie: ¿Y por qué no te duchas aquí?
Carla: No tengo ropa.
Dougie: ¿Y cuál es el problema?
Carla: El problema es que yo suelo llevar ropa, ¿sabes? –Dougie fue a abrir la boca pero le paré. –Dougie, cariño, deja esta conversación, que te conozco. –reí divertida mientras le besaba. -¿Inés?
Inés: Voy c-con Carla a mi ca-sa. A ver si cuando v-vuelva has pen-sado algo. –le dijo a Danny.
Danny: Lo tengo más que pensado. –dijo orgulloso.
Inés: Lo q-que tú di-gas, amor. –soltó una carcajada y le besó en forma de despedida.
Hice lo mismo con Doug y en menos de cinco minutos estábamos las dos en casa de nuevo.
Carla: Ejem… -exageré mi tos. -¿Qué tal la noche?
Inés: Bien. –se limitó a decir.
Carla: ¿Bien? ¿Sólo bien? Dios, Inés, la mía ha sido… Uff… perfecta. –no pude resistirme a decir eso. Inés me miró con una sonrisa divertida. –Pero en fin, cuéntame tú. ¿Qué es eso de que pasas una noche con Danny Jones y solo está ‘bien’?
Inés: Es que n-no pasó na-da. Solo d-dormimos jun-tos. Y est-tuvo bien. A ver, quiero q-que sea con él, pero aún…
Carla: ¿Y Danny…?
Inés: Dijo que m-me respe-taba.
Carla: ¡Vaya! –exclamé sorprendida. -¡Estás amansando a la fiera! –la rodeé con los brazos y la zarandeé de un lado a otro. Ella rió escandalosamente. –Me voy a duchar, anda. –una vez que la solté.
Inés: Ahora q-que lo pienso, no sé p-para qué he ven-nido.
Carla: Para cotillear conmigo. –reí. – Ponte algún documental de animales en la tele mientras termino, que a lo mejor te dicen más trucos de cómo tratar a Danny. –recibí un ‘cariñoso’ cojín en la cara, que no pude evitar por la risa, por parte de Inés, que también reía.
Subí las escaleras mientras oía como Inés había puesto la tele. Yo seguía convencida de que ver un documental de ese tipo daba todas las claves para domar a Danny. Reí para mis adentros.  Fui para mi habitación y elegí la ropa, me tiré un buen rato, porque ya que Doug tenía pensado algo para hacer, sería algo especial, y tenía que ir vestida para la ocasión. Cuando lo hice, me metí en el baño rápido y me duché con la misma velocidad. Tenía ganas de saber qué era eso que Dougie tenía preparado, de estar con él, de abrazarlo, de besarlo, de olvidarme de la hora por momentos, de disfrutar, de ser feliz.
Ya lista, bajé abajo. Oí risas. Risas inconfundibles. Dougie estaba en el salón. Y con Danny e Inés. Bajé sonriendo, pensando en lo que me esperaba. Dougie en un sillón reía sin poder parar, en otro, Inés también lo hacía pero con menos intensidad, ya que consolaba a un enfadado Danny. En la tele, un documental.
Carla: Hola feos. –salté por encima del sillón donde estaba Doug y me senté a su lado, dándole un beso en la mejilla. Éste no podía parar de reír, incluso se secaba algunas lágrimas que se le habían saltado. –Veo que mi idea de ver documentales ha tenido éxito.
Danny: ¿Idea tuya? No me extraña.
Dougie: Woo… Chócala. –dijo alzando sus cinco. Así lo hice. –Muy buena.
Un poco más de risas, de peleas de cojines por parte de Danny, de revanchas por parte de Dougie y mía, y alguno desviado que terminaba en Inés, volvía a nosotros.
Carla: Está bien, me rindo. –dije al fin. Dougie mi miró indignado. Yo lo hice suplicando que ya fuera hora de irse, entonces él comprendió.
Dougie: Bueno, vale… -dijo levantándose. –Esto no acaba aquí, chicos. –dijo retando a los chicos, señalándolos.
Cuando íbamos para la puerta, una funda de guitarra negra de cuero se escondía detrás del perchero.
Carla: ¿Y esto? –le pregunté a Dougie.
Dougie: No sé. –se encogió de hombros. –Es la guitarra de Danny. La ha traído antes, quiere hacer algo con ella y con Inés.
Sonreí al imaginarme que era lo que se había pasado por la cabeza de Danny. Pero ahora no me importaba demasiado. Ahora me importaba Dougie, Dougie y sus besos, Dougie y sus mimos, Dougie y su sorpresa.

sábado, 3 de septiembre de 2011

~ Capítulo 39;

POV DANNY.
Desperté con mi torso pegado a su espalda. Agarraba mi mano con fuerza y sentía como su pecho se movía al compás de su respiración. Con un torpe movimiento mío hice que se despertara o por lo menos la sacase de su sueño. Giró su tronco y me rodeo con uno de sus brazos. Antes de apoyar la cabeza en mi pecho, sin ni siquiera abrir los ojos, me besó dulcemente en la barbilla.
Inés: ¿Cuán-do piensas afeitar-te? –susurró adormilada.
Reí mientras me acariciaba la cara y notaba que sí tenía un poquito de barba.
Danny: ¿No te gusta?
Inés: Pincha.
Danny: ¿Pero te gusta? –insistí.
Inés: Bueno… -cambió de posición, colocando su cabeza en la almohada. –es sexy.
Danny: Eso es que te gusta mucho, mucho.
Inés: Puede. –dijo intrigante. Después rió y me besó. –Bue-nos días.
Danny: Bueno días, preciosa. –sonreí. -¿Qué planes hay para hoy? –ella remoloneó, moviéndose en la cama hasta acabar encima de mí.
Inés: ¿Quedar-nos así todo el d-día? –dijo posando su barbilla en mi pecho y poniendo ojitos.
Danny: O así. –reí intercambiando posiciones. Se escabulló como solo ella sabía. –Tonta, no te iba a hacer nada.
Inés: ¿Desayu-namos? –dijo después de sacarme la lengua divertida.
Ella bajó a la cocina y después de colocarme mi camiseta, lo hice yo.
Danny: ¿No necesitas ayuda o las tostadas también las hace siempre Carla? –reí.
Inés: Idiota. –dijo golpeándome el brazo. –Anda que no est-taban buenos los sand-wich de anoche.
Danny: Claro, yo hice las tres cuartas partes. –comenté.
Inés: No es verdad. –exclamó ofendida.
Danny: Bueno, vale… -reí mientras me abrazaba a ella por detrás. -Sólo hice más de la mitad del trabajo…
Inés: Deja de m-mentir. Sólo les pusiste man-tequilla. –se dio la vuelta alzando una ceja. Reí de nuevo y le besé. Me gustaba hacerla rabiar.
En nuestro mundo nos encontrábamos, que ni siquiera nos percatamos de que Noelia había entrado en la cocina.
Noelia: Ejem. –nos separamos rápido.
Inés: Bue-nos días, Noe.-sonrió. -¿Qué tal estás?
Noelia: Estoy. –dijo seca mientras buscaba el cartón de leche en la nevera.
Danny: Se van mañana, aún hay tiem…
Noelia: ¿Has dormido aquí, Danny? –me interrumpió, cambiando de tema.
Danny: Eh… sí.
Noelia: Bien. –dijo asintiendo.
Danny: ¿Pasa algo?
Noelia: No, no. Nada. –negó esta vez.
Inés: Tranquilí-zate, ¿quieres? –le dijo algo mosqueada.
Noelia: Estoy muy tranquila. –salió de la cocina.
Juraría que estuvo a punto de dar un portazo, pero no lo hizo. Algo inteligente por su parte.
Danny: No te preocupes, ya se le pasará. –le dije a Inés, que se había quedado mirando la puerta por donde acaba de salir Noe.- Vamos a desayunar.
Preparamos un par de cosas y nos sentamos a comer. Hice todo lo posible por cambiar de tema. Inés se había quedado muy parada con lo de Noelia y quería sacarla de esos pensamientos.
Danny: Ahora iremos a mi casa.
Inés: ¿Y eso?
Danny: Pues… seguramente estén Tom y Gi.
Inés: Oh, es v-verdad. –dijo recordando que tenían algo que contarnos. -¿Qué crees q-que será?
Me encogí de hombros. Me esperaba cualquier cosa de esos dos.
Terminamos de desayunar y recogimos, dejando lo esencial por si Noe se animaba a tomar algo más que un vaso de leche. Inés subió a cambiarse. Yo como no tenía nada, me quedé con lo mismo del día anterior. Noe se volvió a encerrar en su cuarto, pero no quisimos molestarla más. En menos de un cuarto de hora ya estábamos en casa. Como me suponía, Tom y Gi desayunaban felices.
Danny: Buenos días, parejita. –saludé con una sonrisa amplia a la vez que entrábamos en la cocina.
Tom: ¡Vaya! Eso tendríamos que decirlo nosotros. –exclamó sorprendido al ver nuestras manos enlazadas.
Gi: Awwwns. Qué monos… ¿A qué sí, cariño? –le preguntó a Tom.
Tom: Ajam. –contestó.
Inés: No cambiéis de t-tema. ¿Algo que cont-tarnos?
Tom: Ajam.
Inés: ¿Qué es? ¿Qué es? –preguntó impaciente.
Tom: Ajam.
Danny: ¡Tom, despierta! –le grité.
Tom: ¿Qué? –preguntó distraído.
Gio: Vamos a tener un bebé.
Danny: ¿¡Qué!? –gritamos Inés y yo a la vez.
Carla: ¿Pero que son esos gritos? –ella y Dougie entraban por la puerta de la cocina.
Inés: Gi está em-embarazada.
Carla: ¿¡Qué!? –gritaron ella y Doug a la vez.
Gi: ¡Dejad de gritar!
Tom: ¡Eso!
Carla: Gi, eso es una noticia estupenda. –dijo alegre acercándose a Gio.
Dougie: Ya decía yo que pasar demasiado tiempo solos en casa no traería cosas buenas. –comentó apoyando el brazo sobre el hombro de Tom.
Tom: Serás imbécil. –dijo quitándose el brazo de Doug de encima. –Es una cosa buena.
Danny: Eso lo dices ahora, campeón. –imité a Dougie poniendo un brazo en el otro hombro de Tom. –Verás tú cuando no puedas dormir porque el bebé no para de llorar.
Tom: Otro. –dijo en tono cansino. –Cerrad la boca, anda. – se alejó de ellos para ponerse al lado de Gio.
Inés: No le ha-gáis caso. Sabéis que s-son un ca-so perd-dido.
Gio: Lo sabemos. –rió.
Danny: Gracias, eh.
Carla: Jo, es una pena que el Jack y Alice no puedan ver el bebé. –suspiró.
Tom: ¿Qué? ¿Por qué dices eso?
Dougie: ¡Shh! Ellos aún no lo saben. –le dijo a Carla.
Gio: ¿Qué no sabemos el qué?
Inés: Jack y Alice se van.
Tom: Se van… ¿a dónde?
Danny: ¿California? –pregunté mirando a los chicos. Ellos asintieron de que estaba en lo cierto.- California. –afirmé. –Tus tíos han conseguido un trabajo allí.
Gio: Vaya… ¿Por mucho tiempo?
Carla: Indefinido. –le contestó.
El rostro que tenía de ilusionada al contarnos que estaba embaraza había cambiado por completo. En cierto modo la entendía. Alice era una de sus mejores amigas, por no decir la mejor. Tom igual. Desde que eran enanos había estado con Jack, había formado parte de sus mejores amigos, junto con Harry, Dougie y conmigo, desde el primer momento.
Tom: Joder…
Gio: Deberíamos ir a su casa. –le dijo a Tom. Él asintió.
Tom: Ya nos veremos, chicos. –se despidió antes de salir de la cocina.